jueves, 17 de marzo de 2011

Torrente 4: Cuando el compromiso supera al talento

Torrente 4: Letal Crisis ha sido una gran decepción. Al igual que pasó con la tercera entrega de la saga deja mucho que desear. ¿Por qué? Bueno, me explico. Yo soy de aquellas personas que piensan sinceramente que Santiago Segura es un buen director, y más aun, es un excelente actor, tanto que hoy en día la gente piensa que él en la vida real es igual como Torrente, cuando realmente es un antagonista de lo que es él. Aparte mencionar que ha realizado más películas como actor y ha cosechado muy buenos papeles. Como director podríamos decir que sigue la escuela de sus colegas: Guillermo del Toro y Álex de la Iglesia. Éste último y Santiago fueron de los primeros en pasar a la gran pantalla el género de serie B, donde podíamos meter a películas como El día de la Bestia o la propia Torrente: el brazo tonto de la ley. Pero mucho ha cambiado la escena.

Torrente es el alter ego de la sociedad: guarro, gordo, feo, bajito, facha y soez. Es decir, un elemento repugnado por el mundo donde vivimos. Un personaje brillante para saber dirigir, y sin dudas las historias absurdas de la primer y segunda película nos hicieron reír. Historias absurdas pero bien trabajadas, con diálogos míticos y escenas que se nos guardan en la retina.
En la tercera entrega de la saga ya comenzamos a ver un desfile de famosos y casposos que dejaban mucho que desear, bromas fáciles que dejaban desnudo al flojo guión, que era el punto fuerte de la serie.
Esta última entrega ha sido el último paso hacia la gran decepción. Santiago Segura ha sido capaz de poner a una cantidad ingente de casposos en su película que lo único que han hecho es ensombrecer su brillante ingenio como director. Las luces se apagan y Torrente parece tocar a su fin. Un ejemplo es el actor secundario, no es lo mismo tener a Gabino Diego (lo vimos como yonki en la segunda entrega) que a Pakirrin, que aunque para no ser profesional no lo hace del todo mal, deja mucho que desear y es sin duda una merma para la película. Bromas muy simples y atragantamiento de obviedades.

Un suspenso total, para una película que ni el 3D lo salva aunque esté bien trabajado.
Más guión de serie B y menos compromiso Segura.