viernes, 16 de enero de 2015

Angel Stanich, un amor a primera vista

Sería hace unos cuatro meses, estaba de camino a casa, de copiloto en el coche de un amigo, y escuchando la radio, en concreto Radio 3 de RNE, sonó una canción que me apasionó:


La noche que el coyote pille al correcaminos

tendrás que ser revólver, dejar de hacer el indio.
La Noche del Coyote aprieta ya el gatillo,


te pisa los talones, pisa tu cigarrillo.


El ritmo suave y la melodía sinuosa me indujeron a coger el móvil abrir el Shazam y esperar pacientemente a que me dijese quién era ése que cantaba la canción del misterio. Al cabo de unos segundos la vibración del móvil me indicó de que aquel cantante se llamaba Ángel Stanich, y que esa canción se llamaba La noche del coyote.

Lo primero que hice cuando llegué a casa es buscar en Spotify referencias de él, y no tardé nada en escuchar su disco Camino ácido. Durante días lo estuve escuchando una vez tras otra, y se me quedaron grabadas en la mente sus melódicas canciones.

Dime qué puedo hacer para no echarte de menos
dime qué voy a ser, carretera o trueno.
Nunca pierdo la paciencia... pero estuve bebiendo.
Dime qué puedo hacer, y que no resulte violento.


Poco podía hacer para alejarme de esa voz ronca y esos ritmos que mezclaban country con rock. Me dejé llevar, y desde entonces sólo espero la llegada del día en que pueda verlo en directo.




lunes, 20 de octubre de 2014

El extranjero



"Entre mi colchoneta y la tabla de la cama, había encontrado, en efecto, un viejo pedazo de periódico casi pegado a la tela, amarillento y transparente. Relataba un suceso cuyo comienzo faltaba, pero que debía de haber acontecido en Checoslovaquia. Un hombre había salido de una aldea checa para hacer fortuna. Al cabo de veinticinco años, había regresado, rico, con una mujer y un niño. Su madre regentaba un hotel con su hermana en la aldea natal. Para darles una sorpresa, dejó a su mujer y a su hijo en otro alojamiento y fue al hotel de su madre, que no lo reconoció cuando entró. Por broma, tomó una habitación. Había dejado ver su dinero. Durante la noche, su madre y su hermana lo asesinaron a martillazos para robarle y arrojaron su cuerpo al río. Por la mañana vino la mujer y reveló sin darse cuenta la identidad del viajero. La madre se ahorcó. La hermana se arrojó a un pozo. Debí de leer esta historia miles de veces. Por una parte, era inverosímil. Por otra, era natural. Me parecía, de todos modos, que el viajero lo había merecido un poco y que nunca se debe jugar."

Albert Camús, El extranjero

domingo, 28 de septiembre de 2014

Balance tras dos años de Delegado Sindical

Dentro de poco hará dos años que mis compañeros de trabajo me eligieron en Asamblea para que fuese uno de los dos delegados sindicales que tenemos en el centro. Desde entonces he vivido muchas experiencias enriquecedoras.
El estar al pie del cañón en los asuntos del día a día te hacen ver lo difícil que es poder cambiar todo un sistema enmarañado en un clientelismo sindical salvaje, el cual oprime cualquier conato de rebelión. Pero más allá de la ingenuidad utópica del cambio, existe una realidad fehaciente de la misma, que no es otra que la parálisis de conciencia que tienen muchos trabajadores. Basta decir que a mi juicio, más del 80% de empleados desconoce su convenio o el estatuto de los trabajadores, y que casi el 100% desconoce la LOLS. Esto se traduce en una ignorancia absoluta de sus derechos como trabajadores, y en una fe ciega a la palabra del jefe respecto a sus condiciones laborales.
Pero sinceramente estoy ya un poco harto. Especialmente harto de aquellos que critican a los que nos dejamos la piel reivindicando nuestros derechos a través de denuncias con nuestro nombre y apellidos, movilizaciones, y huelgas. Estoy harto de los listos de turno que sólo miran su ombligo. Estoy harto de los que pasan de todo, y no quieren saber nada. Estoy harto de la gente que no pelea, pero ni siquiera tiene la decencia de respetar al que lo hace.
La reivindicaciones comienzan en uno mismo, no en nadie más. Si quieres mejorar tus condiciones laborales, espabila. Si los sindicalistas de tu empresa son unos perros lameculos, échalos. Si a los miembros del comité les han ascendido de puesto justo después de haber vendidos tus condiciones laborales, escúpelos. Si te dicen que no se puede hacer nada, que el mundo es así, envíales a la mierda. Pero sobretodo, si quieres cambiar algo, mueve el culo, organízate, y empieza a luchar por un mundo mejor, aunque sea la parcela que es tu trabajo.
Si no te vas a mover de la silla, al menos respeta a quienes nos dejamos todo a cambio de nada. La lucha continúa. Cualquiera que necesité ayuda sindical, ya sabe como contactar conmigo.
Que la sangre derramada por los sindicalistas de hace cien años valga par algo. No olvidemos a Salvador Seguí, Durruti o García Oliver.

sábado, 2 de agosto de 2014

En el Hades



"No me elogies la muerte, ilustre Odiseo. Preferiría ser un bracero y ser siervo de cualquiera, de un hombre miserable de escasa fortuna, a reinar sobre todos los muertos".

Aquiles en el Hades.

jueves, 10 de julio de 2014

Trabajo Fin de Grado: La Segunda República y la Política Exterior

La Segunda República y la Política Exterior

"El 14 de Abril de 1931 nació la II República española, con ella llegaron numerosos cambios políticos. España, por aquel entonces, era una nación que venía de más a menos, y su influencia fuera de sus fronteras era escasa. Tanto el gobierno de transición, como los diferentes gobiernos desarrollados durante su existencia tuvieron un carácter pacifista, intentando siempre mantenerse al margen de los grandes conflictos.
La República apostó desde un principio por la Sociedad de Naciones, y en la institución ginebrina buscó su propia defensa en el exterior. El comienzo fue muy positivo, pero a medida que surgieron los problemas esa tendencia cambió. Si al empezar los representantes españoles en Ginebra buscaron un consenso general, con el paso de los años fue cambiando su postura a una neutralidad radical. La actitud española era lógica, los fracasos de la Sociedad fueron varios: la crisis de Manchuria, el desarme alemán, la guerra de Abisinia y el rearme de Renania.
Al final, la niña bonita llevó el mismo derrotero que la Sociedad de Naciones, y cuando estalló la Guerra Civil, ninguna potencia democrática supo responder a través de Ginebra, en especial Francia y Reino Unido."
Toni Carmona


Podéis ver el trabajo completo en el siguiente enlace.
https://drive.google.com/file/d/0B2sJ22dAvsNWYzV6dGRQVHp2c3M/edit?usp=sharing

martes, 3 de junio de 2014

Licurgo


"Si desconocemos cuándo vivió Licurgo, tampoco se sabe cuándo murió ni dónde. La tradición legendaria refiere que el legislador hizo jurar a los espartanos que conservarían la Constitución hasta su vuelta. Se fue y se dejó morir de hambre. Así, los espartanos mantuvieron su Constitución."

Pilar Fernández Uriel. Historia Antigua Universal II.

sábado, 31 de mayo de 2014

¿Qué pasó con el PSOE?


El otro día un amigo me preguntó cómo Felipe González, que en los setenta cantaba la Internacional con el puño izquierdo levantado podía haber dicho que él era parte de la casta. La respuesta me la dio el Catedrático de Historia Contemporánea de la UNED Abdón Mateos López.


¿Qué pasó con el PSOE?


El PSOE quedó muy supeditado al gobierno, a través del control de Alfonso Guerra, quien a partir de 1979 se había cuidado de evitar cualquier discrepancia interna. Era un partido con pocos afiliados en proporción a su amplio número de votantes, con pocos veteranos y muchos recién llegados, que se incorporó masivamente a los puestos de responsabilidad de la administración, de tal manera que dos tercios de los delegados al congreso de 1990 tenían un cargo público. Esas circunstancias favorecieron la proliferación de casos de corrupción, que a menudo se beneficiaron de un mal entendido sentimiento de lealtad al partido, que impedía denunciar a los corruptos. La tendencia de los gobiernos socialistas a reducir los controles establecidos en la administración y a primar la contratación de compañeros de partido resultó también perjudicial en ese aspecto.




domingo, 4 de mayo de 2014

El entierro sindical


El entierro sindical         


El pasado 1 de Mayo de 2014 fue un día difícil de olvidar. Como tantos otros días del trabajador bajé a la calle a conmemorar la vaga sucedida en Chicago el año 1886. Para mi sorpresa no se había convocado una marcha, sino dos. La primera era a las 12h, poco numerosa y con un lema claramente anticapitalista. La segunda, liderada por CCOO y UGT, se convocó a las 18h, y la presencia popular era todavía menor.
Estaba estupefacto, la asistencia fue ridícula a ambas movilizaciones (he visto flashmobs con más presencia). Y, escuchando lo que decían unos y otros, se justificaban por la falta de la unidad obrera. Pero ¿realmente existe unidad obrera?

Durante mucho tiempo he pensado que los grandes culpables del estado sindical y laboral actual ha sido por CCOO, UGT, la patronal, Rajoy, Zapatero, y un sin largo nombre de personas y entidades que acampan el mundo social actual. Pero andaba equivocado, el principal culpable de la situación actual somos nosotros, los ciudadanos, que hemos permitido todo lo que ha pasado en los últimos años. La desidia y la comodidad de no hacer nada nos ha transformado en seres rutinarios y conformistas, donde sólo queremos elegir entre la puerta A o B, CCOO o UGT, PP o PSOE, Barça o Madrid,… Y el resultado es un sistema político podrido, un modelo sindical que hace agua, y un sentimiento social de fracaso. Todo culpa nuestra.

Pero hablando en concreto de los dos grandes sindicatos españoles, nos hemos lucido. Hemos permitido que se vicien hasta límites insospechables sin que ocurra nada. Ahora parece normal escuchar casos de corrupción por parte de las centrales en casos de evasión fiscal, estafa en las formaciones o EREs irregulares. Y lo peor de todo, parece que el cáncer va a ser imposible de extirparlo, son dos enfermos crónicos. Por más que intenten justificarse, el hecho de que haya más de un 25% de parados, una precariedad laboral juvenil sin precedentes, y una merma continúa de los derechos laborales, son síntomas claves de su declive. Ninguna dimisión importante. No han estado a la altura, no lo están, y como sigan así no les augura un gran futuro.

Pero como he dicho la culpa de esta situación, no es de Cándido Méndez o de Ignacio Fernández Tocho, ellos al fin y al cabo, sólo son dos piezas más del tablero. Nuestros representantes políticos y sindicales no son más que nuestro reflejo, y aunque cueste admitirlo la sociedad en su conjunto los ha elegido, y si no lo aceptamos es que tenemos un serio problema de visión. Pero como decía la abuela de un amigo mío: “si te engañan una vez es culpa suya, si te engañan dos, es tuya”, por lo tanto si se quiere cambiar las piezas del tablero se tiene que comenzar a trabajar en volver al sindicalismo puro, al de raíz.

¿Cuál es el objetivo principal de un sindicato? La defensa de los derechos laborales del trabajador. Al igual que una Asociación de Vecinos fomenta la cohesión vecinal y organiza a los ciudadanos del barrio para poder luchar unidos, el sindicato debe hacer principalmente lo mismo. Es precisamente en este punto donde muchos sindicatos vinculados a una determinada ideología, sea anarquismo (CNT y CGT), nacionalismo (BNG, ELA), o cualquier otra (USO), pierden la concepción fundamental de lo que debe representar el sindicato en la sociedad. Los trabajadores están hartos de palabras, quieren hechos, acciones que demuestren que la unidad laboral puede conseguir grandes logros (tumbar despidos en masa, creación de empleo, subida salarial, reconciliación laboral).


La unidad sindical nace desde abajo, y debe tener objetivos claros que pertenezcan al mundo laboral, si perdemos como sociedad ese concepto será prácticamente imposible unir a los trabajadores en unas mismas siglas. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Fort Apache, la otra tertúlia

Hará ya casi un año que navegando por la web observé un enlace a un vídeo de youtube llamado Fort Apache. En el podía ver a Pablo Iglesias, el líder del nuevo partido Podemos, y a otros. El vídeo no era otra cosa que una tertulia política que duraba una hora aproximadamente y donde se debatía algún tema de interés Geopolítico. Lo interesante, aparte de los temas, era la forma de abordarlos. La seriedad, la rigurosidad y el nivel académico es impresionante, y muchas veces sólo hay que aplaudir a esa forma de hacer periodismo, ya que, a diferencia de algunas tertulias mañaneras clásicas que podemos ver en la Televisión, Fort Apache no trata de convencer a nadie, ni de hacer discursos populistas, más bien, cada uno dice lo que piensa y se funda en sus razones. Tertulianos como Juan Carlos Monedero, Manolo Monereo, Lola Albiac o Heriberto Cairo, entre otros, crean ese ambiente intelectual que tanto se hecha en falta en la Televisión convencional

Bien es cierto que el programa tiene también sus pormenores, entre ellos que a veces se desequilibra mucho el debate hacia la izquierda revolucionaria propia de cada uno, o que muchas veces se divaga en temas que poco tienen que ver con el inicial del coloquio. Igualmente, todo se compensa por un formato fluido y por la muy buena moderación de Iglesias, que sabe dirigirlo de una forma amena.

Os dejo el enlace a su web. Los programas se emiten cada semana, y se pueden ver a través de su canal en youtube.

http://www.fortapache.es/




miércoles, 19 de febrero de 2014

Historia del Cine: La Diligencia (1939); John Ford


La Diligencia
1939
John Ford




Seguramente en cualquier lista de los 10 mejores westerns de la historia, o de los 10 más representativos, contendrán la película La Diligencia de John Ford, del año 1939.

El director utilizó para este filme a su actor preferido por antonomasia, John Wayne, que hizo un papel brillante, siempre acertado. También en la película encontramos a otras celebridades como Claire Trevor o Thomas Mitchell.

Si por algo es famosa esta película es porque marca un antes y un después. El cine de western ya existía desde principios de siglo XX, pero no fue hasta mediados del mismo cuando comenzó a sobreexplotarse, y una de las películas que crearon ese auge fue La Diligencia.


La trama no es nada del otro mundo, y la visión, como casi siempre en el cine norteamericano, se centra en una parte del conflicto, en este caso en el enfoque de los colonos que comenzaron a habitar el oeste norteamericano habitado por nativos indígenas. Lo llamativo es la evolución de la trama, muy parecida a las road movies modernas, y las escenas de acción, que sin duda cautivaron a los espectadores de la época.