domingo, 9 de agosto de 2009
Salmos 10: 4
domingo, 26 de julio de 2009
Acerca de la vida
La vida, es una palabra que utilizamos muy a menudo pero que dudo que mucha gente se haya parado ni siquiera a pensar que significa. Según varios diccionarios se define a vida como la capacidad que tiene los seres vivos para desarrollarse, reproducirse y mantenerse en el medio ambiente. En cambio según mi punto de vista la vida es un espacio de tiempo indefinido (que no se puede saber su principio ni su fin) de un ser animado (cabe destacar a vuestras mercedes que también se puede poner tal definición a objetos inanimados).
Bueno, partamos de la base de que la vida es un espacio temporal, ¿con qué objetivo? Podríamos dividir en dos grupos, los definidos y los no definidos.
La vida definida, por así decirlo, es aquel espacio de tiempo en que sabemos muy bien que puede suceder, para que me entiendan, que tenemos una serie de premisas establecidas. Podemos asemejarlo a un programa informático, seguramente realizaremos con el varias acciones, pero siempre partiendo de una base. Por ejemplo, un gato sería un ejemplo de vida definida, esta claro que todos los gatos son diferentes, pero por muy diferente que sea siempre tendrá un patrón común como los otros gatos. Muchos le llaman instinto o ‘natural’, pero a fin de cuentas es lo mismo, esta programado para hacer ciertas cosas y punto.
Como vidas definidas encontramos a la vegetación, los animales, insectos…vaya todos los que son diferentes a nosotros (especie humana).
Ahora hablemos un poco de nosotros, la vida sin definición. Si dijimos que una vida definida es como un programa, una vida sin definir es como un sistema operativo. La particularidad de los sistemas operativos (para aquellos que anden cojos de informáticas un sistemas operativo podrías ser Windows XP, o un Linux Ubuntu, y un programa es un Word, o reproductor de música) es que puedes establecer programas a través de ellos, siempre puedes crear, modelar, eliminar o copiar programas, que en resumidas cuentas es como nuestra vida. Cuando somos pequeños esta capacidad se ve aumentada en un grado cabal, me refiero como no, al poder de asimilar nuevos conocimientos. Con el paso del tiempo, nos cuesta más asimilar. Entonces y dejandonos de medias tintas la pregunta es ¿se puede definir la vida? ¿Puedo encontrar sentido? Es difícil de explicarlo pero nuestro tiempo no se puede definir ya que como bien saben el tiempo es una unidad indefinible, así ocurre, así es, y punto.
En cuanto al sentido, es un bien relativo, si sois personas religiosas el sentido de la vida lo determinará vuestra fe hacia una causa. Si no sois personas religiosas no habrá ningún sentido en la vida. Ya saben nacer, crecer, morir. El famoso ciclo. Toda empresa es inútil.
Conclusión: ninguna. Seamos conscientes de lo que hay.
lunes, 13 de julio de 2009
Relatos Breves nº4: Biografía de Booby
BIOGRAFÍA DE BOBBY
Ya nadie me quiere, soy viejo, bobo y feo, aparte de caro. Es normal este es el ciclo de la vida.
Al principio hace tiempo, unos 13 veranos atrás la cosa era muy diferente. Por aquel entonces tendría seis meses y me sacaron de los pechos calentitos de mi madre para llevarme a un lugar desconocido. Tenía miedo no quería separarme de mis hermanitos y de mi madre, ellos eran mi razón de ser.
Cuando entré por primera vez en la casa, me pareció un lugar lúgubre y frío, húmedo y tétrico, pero con el paso de los días todo se fue volviendo más acogedor. El pequeño Billy que por aquel entonces solo tendría 7 años, siempre me cogía y me mimaba, nos peleábamos y nos lamíamos uno al otro. Susana que era tres años mayor que Billy, solía traer a sus amigas para que me acariciaran y me besaran. También por aquel tiempo el amo Tomy me sacaba a pasear y me enseñaba trucos. La única que desde el primer momento no me quiso fue Cris (por aquel entonces una mujer delgada y elegante, aunque con el tiempo fue creciendo en volumen y en mal humor) que siempre que me veía me regañaba. No te cagues aquí. No mees allí. No te muevas cuando te ducho, en fin…
Los primeros años fueron muy felices, crecí rápido y fuerte y eso les encantaba a mis amos, se discutían frecuentemente para elegir quien me tenía que tenía que llevar de paseo, quien me tenía que cepillas y esas cosas.
Disfruté mucho la primera vez que vi a Billy ir sobre una bicicleta, o la primera vez que Susana dio su primer beso, para aquel entonces tenía la cara llena de granos, o también recuerdo la vez en que el amo Tomy me enseño a traer el diario, incluso recuerdo los paseos con Cris, cuando me llevaba al mercado y el carnicero siempre me soltaba una chuleta. Pero de aquello hace mucho.
Cuando tenía cuatro años me castraron, yo no entendía porqué, vale lo reconozco es cierto que en algunas épocas del año me ponía de lo más tontorrón, pero solo duraba unos días, unas semanas como mucho, y me cortaron la picha. En cambio Billy estuvo así 5 años y nadie le dijo nada, que injusticia.
Los cachorros de humano, pronto se hicieron mayores, y poco a poco empezaron a dejarme de lado, al principio dejaron de pelearse por ver quién me sacaba a pasear, e hicieron una lista a colores para saber a quien le correspondía cada día. Todo comenzó bien, salíamos a la calle y yo ofrecía lo mejor de mí. Incluso me acuerdo una vez en que unos niños querían pegar a Billy y yo salí a defenderlo mordiéndole la pata a uno. Aunque no entendí muy bien porqué después de ayudar a mi joven amo me castigaron una semana sin salir a la calle.
Bueno lo que decía, con el paso del tiempo el cuadrante a colores se convirtió en un sacrificio para ellos, empezaron a decir que no podían sacarme y que tenían cosas más importantes que hacer. Por suerte el amo Tomy siempre estaba ahí para sacarme, aunque notaba en su cara que no estaba muy a gusto, yo me limitaba a andar y seguirle con el rabo entre las piernas.
Los paseos con el tiempo empezaron a durar menos y menos, y donde en un principio era una ronda a todo el barrio, se convirtió en una vuelta a la manzana, y con malas caras por lo que tardaba en hacer mis necesidades.
Ya por aquel entonces Cris me tenía mucha rabia y manía. Se lastimaba ante sus parientes de haberme llevado allí, decía que era una máquina de gastar dinero y un inútil, y hasta propuso llevarme a la perrera. Por suerte mi amo Tomy me salvó diciendo que era un buen perro y que no me merecía eso. Todos me miraron y no pude hacer otra cosa que agachar la cabeza.
Los años pasaron y la cosa fue de mal en peor. Billy ya apenas me hacía caso, siempre estaba enganchado al ordenador, hablando por el micrófono. De tanto en tanto me acercaba a él, a veces me acariciaba la cabeza y a veces me daba una patada, dependía del día. Con Susana si en un principio había cariño fue una ilusión, ya ni siquiera se dignaba a mirarme y cuando me acercaba contestaba con una mirada de asco que me alegara ya que le ensuciaría la ropa. Aunque eso no era lo peor, lo peor era Cris, siempre que me veía me insultaba, y si en alguna ocasión hacía mis necesidades sin querer en casa (los días que no podía aguantarme más porque no se acordaban de sacarme) me pegaba una paliza con su zapatilla. Por suerte el único que me hacia algo de caso era el amo Tomy, siempre estaba triste como yo. Pero él si que se acordaba de sacarme (excepto aquellas noches que volvía tarde de la oficina y con una peste a vino), también me lavaba y me acariciaba el pelo cuando estaba por casa.
Hará apenas medio años el doctor comunicó a mis amos que tenía una enfermedad crónica en los huesos. Billy ni siquiera mostró interés, Susana la niña dulce que me regalaba caramelos me miró y dijo que lo más sensato sería sacrificarme, Cris con ojos de odio dijo a su marido que por mi culpa se quedarían sin vacaciones, y Tomy…Tomy se quedó callado mirándome con ojos de pena y diciendo al doctor que empezara con el tratamiento.
Estos meses han sido los peores de mi vida, el cuerpo me duele por todas partes, solo me alivio cuando el amo me da una de esas pastillas blancas. Intentó mantenerme en pié y ser lo más cariñoso y leal que puedo, pero hay veces que no me aguanto. Billy pasa de mi completamente, Susana me culpa de que este año no irán a París, Cris me baña con una manguera de agua helada (cuanto hecho de menos la bañera con sales) y hasta incluso Tomy me trata de forma despectiva y distante.
Hoy, me llevan de nuevo al hombre de blanco. Dicen que me van a poner una vacuna, pero yo se que me van a matar, lo veo en sus ojos.
Supongo que esto es el ciclo de la vida nuestra. Me hubiese gustado ser de más utilidad, he hecho todo lo que he podido.
Un ladrido y adiós, Bobby.
miércoles, 24 de junio de 2009
¿Por qué los hombres somos animales de bellota? Nº1
domingo, 21 de junio de 2009
De nuevo la derecha
sábado, 20 de junio de 2009
Ezequiel 25:17
martes, 9 de junio de 2009
Relatos Breves nº3: Pobre Mariano
Después de tomarse el café cogía el bus municipal, que le salía gratis e iba a ver los entrenamientos de su equipo. “Ánimo campeones, vamos a gana”. Y se pasaba el mediodía animando a su equipo, mientras pedía en el bar una cerveza tras otra.
Su mujer la señora Agustina siempre le tenía el plato preparado. “Mariano niño, que se te va a enfriar el arró”.
Siempre llegaba tarde. Comía viendo las noticias deportivas, cambiaba de canal constantemente, solo le gustaba escuchar los comentarios hacia su equipo. En la comida Mariano no se privaba. “Agus échame más vino, anda”. “No bebá más que el matasanos te dijo que no era bueno”, decía mientras le llenaba el vaso a rebosar.
Después de la comida Mariano bebía un café y mas tarde una copita de anís. Acto seguido se quedaba frito en el sofá.
Le gustaba ver las telenovelas con su esposa, así hacía tiempo para que los bares volvieran a abrir. Cuando el reloj marcaba las 5 le daba un beso a su mujer y se marchaba.
Visitaba varios bares de la zona, y solía charlar de los nuevos fichajes de su equipo, del entrenador, del campo, y de cualquier cosa relacionada con el fútbol. En cada local se tomaba un par de medianas, y si podía algún que otro copazo.
Por las 9 volvía a casa, andaba un poco despacio por culpa de la gota. Se sentaba en el sofá y escuchaba un programa de radio sobre su equipo de fútbol. Cuando la señora Agustina acababa de preparar la cena, comían juntos. Mariano comía hasta saciarse y se tomaba tres o cuatro copas de vino. Al acabar, se iba a la cama y se dormía placidamente.
Por suerte la rutina no siempre era la misma, cada dos domingos Mariano iba al estadio. “Agus, prepárame el bocata que me voy a ver a mis chicos, y lléname la petaca de JB”. Él se llevaba todo, la bufanda, la camiseta, la gorra, la bandera, la trompeta… todo por animar a su equipo. En el estadio se pasaba más tiempo esperando la cola del bar que en su asiento. Maldecía, gritaba, insultaba al árbitro e incluso lloraba si su equipo perdía. “Joer macho, este año tampoco”. Dependiendo del resultado llegaba a casa con más o con menos humor.
Un día de victoria Mariano se quedó en el bar de la esquina hasta altas horas celebrando el paso a la final, solo quedaba el camarero y él. Después de tomarse tres cubatas Mariano empezó a marearse y cayó al suelo estrepitosamente. El dueño del bar lo vio. “Este tío esta muerto”. Lo saco del bar arrastrándolo afuera al arcén de la calle.
El cuerpo inerte de Mariano se quedó rígido, vestía como los domingos de fútbol, con su camisa, su gorra y su bufanda. El dueño del bar, bajó las persianas y cerró el bar, tuvo la amabilidad de poner un pin del equipo de Mariano en su pecho frío.
Al día siguiente la señora Agustina recibió una llamada de la policía informando del fallecimiento de su marido, “Ay no me diga eso seño agente, con la ilusión que tenía mi Mariano de ver a su equipo ganar la Champion, ay que pena más grande”.
jueves, 4 de junio de 2009
Dogville
martes, 26 de mayo de 2009
Freqüencia : Extremoduro
Quisiera que mi voz fuera tan fuerte
que a veces retumbaran las montañas
y escuchárais las mentes social-adormecidas
las palabras de amor de mi garganta.
Abrid los brazos, la mente y repartíos
que sólo os enseñaron el odio y la avaricia
y yo quiero que todos como hermanos
repartamos amores, lágrimas y sonrisas.
De pequeño me impusieron las costumbres
me educaron para hombre adinerado
pero ahora prefiero ser un indio
que un importante abogado.
Hay que dejar el camino social alquitranado
porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas
hay que volar libre al sol y al viento
repartiendo el amor que tengas dentro.