EL EURO CONTRA LAS CUERDAS
El 1 de Enero de 2002 los
españoles estrenamos nueva moneda, el EURO. Después de que nuestra moneda “La
Peseta” llegará a cumplir más de 125 años, nuestros gobernantes decidieron
cambiar a la nueva moneda europea que parecía que iba a ser el broche final
para una relación hispano-europea que no podía ir a mejor.
Y es que la mítica frase del presidente Jose María Aznar
de “España va bien” dicha en Ávila el 3 de Marzo de 1997 tenía cierto sentido. La tasa de paro había bajado un 10% desde 1994
hasta 2001, logrando uno de los mejores momentos de la economía española. Para
aquel entonces España estaba muy cerca de la tasa de paro a nivel europeo que
rondaba el 8.5%.
El Producto Interior Bruto era
modesto (580 millardos) en aquel entonces comparándolo con otro países como
Alemania (1880), Francia (1500) o Reino Unido (1326). Aunque estos datos eran
normales dentro de una sociedad en transformación como la española que parecía
que poco a poco iba haciéndose hueco y encontrando su espacio dentro de la
economía occidental.
Existía un ambiente, lógico,
de euforia
europea, de exaltación a la bandera azul con 15 estrellas; un positivismo casi
utópico de lo que sucedía en la economía. Esa situación se plasmó perfectamente
en
el referéndum sobre la constitución Europea donde los españoles votamos claramente sí (76,73%).
La alegría parecía no tener límites
y más cuando el EURO le ganó la guerra al DÓLAR americano a finales de 2002 (me
refiero a la paridad de ambas monedas), despejando todas las críticas que
tenía sobre su fuerza.
La respuesta es clara: Una crisis
mundial originada por los créditos subrpime que estaban otorgando bancos a
otros bancos a nivel mundial. En España fueron muy duras las repercusiones,
debido que, una parte importante de la economía estaba fundamentada en la especulación
de la construcción, provocando un efecto dominó en las empresas relacionadas
con el sector constructor. Pero el objetivo de mi entrada no es ese, más bien mi pregunta es ¿qué efecto tuvo la
nueva moneda europea en la crisis? Es
decir ¿podemos achacar al EURO como uno de los orígenes de nuestros
males?
Voy a intentar dar respuesta a
estas cuestiones.
1.
¿Es
cierto que EURO ha empeorado la calidad de vida?

Como podéis ver
en el gráfico
da toda la sensación de que si nos comparamos con 2001 nuestra
economía ha crecido a nivel ciudadano, ya que las subidas de la Renta per
Cápita y del SMI son mayores que las del IPC.
Para
ejemplificarlo mejor si nosotros ganásemos 1000€ en 2001 ahora ganaríamos unos
1447 € (44% más), mientras que si nuestro carro de la compra costaba 100€ en
2001 ahor anos costaría 135€ (35% más), y si nuestro hermano cobrase el SMI
pasaría de cobrar 442€ a 645€ (49% más).
Aun así
parece
que la subida de los precios ha afectado más de los que estos fríos números
dicen. Según
un balance del CEACCU los precios de los productos en 2007 (en
pleno apogeo del EURO) eran un 60% más caros que en 2002,
haciendo mención a la clásica comparación de que
1€=100pts. Es cierto que la
cesta de la compra se ha encarecido, pero también sería justo decir que la electrónica
ha bajado su precio, haciendo más asequible la compra de sus productos.
Si nos manejamos
en números globales no es justo achacar al EURO todo los males de la economía, ya
que si bien subieron los precios a un ritmo de 5% anual desde 2002 hasta 2007,
es cierto que también lo hizo tanto el SMI, como el PIB per cápita, con lo
cual, y aparentemente la riqueza y el nivel de vida se mantuvo. Así que tenemos que buscar en otros factores
el hecho de que la economía ciudadana haya disminuido en estos últimos años, ya
que el EURO no parece el motivo fundamental.