viernes, 4 de diciembre de 2015

Relatos breves nº22: Frutopía

Al levantarse se encontró una chica en su cama. No se acordaba de su nombre pero si mal recordaba le había dicho que trabajaba en una frutería.

rita suave como un kiwi recién cogido. Tus manos son fuertes como una sandía, pero tiernas y cálidas como el sabor de la piña. Tu voz es melosa como la fresa en primavera, y nunca llegas a ser agria como un limón.
Cuando te sonrío te pones roja como una manzana y eso que no estamos en tiempos de naranja.
Tu cuerpo es más sabroso que un albaricoque en pleno verano, tu deseo es más jugoso que una granada exprimida, y tu sexo apetece más que cualquier higo.
Permíteme visualizar tus brevas, poder tocar tus melones y acariciar la uva. Haré contigo un pastel y no de arándanos. Después cataremos unas frambuesas deliciosas mientras vemos la luna que se ha colgado del sol de membrillo.
Eres mi lima, mi níspero nocturno, mi melodía. Cuando quieras te vuelvo a dar de mi pomelo, porque te aseguro endrina mía que a mí no se me va el coco.

-Verás…es que yo trabajo en una pescadería.

-Pues ¡qué putada!, a mí no me gusta el pescado.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Los vectores de Wróblewski





A veces dos vectores no relacionados se cruzan y una idea germina en la mente.


El otro día paseando por el Parque del Retiro en Madrid encontré una exposición del pintor soviético Andrzej Wróblewski en el Palacio de Velázquez. Sinceramente poco conocía del autor lituano pero no tardé mucho en cautivarme. Cuadros como Tierra, Mujer, Cabeza de una Modelo I, o Nowa Huta 606, despertaron mi más profunda curiosidad de este artista que falleció con apenas 29 años.
La visión del mundo desde una perspectiva marxista abstracta me atrajo y me atrapó en un extraño ritual tintado en gris, azul y vainilla. Sus obras en verso y reverso despertaban mi curiosidad pero sin duda son su obras más tardías, de la fase final de sus vida las que más me cautivaron.

Como he dicho al comienzo, a veces dos vectores no relacionados se cruzan. Horas antes de encontrarme con el pintor soviético, estudiaba el libro Fuerzas del trabajo de Beverly J. Silver, en concreto en el apartado que comentaba las analogías entre Karl Marx y Karl Polanyi. La autora analizada las simetrías en el discurso de ambos al hablar de la nueva concepción del hombre en el mundo capitalista, donde analizan que :

[…]el trabajo es una mercancía ficticia y en que cualquier intento de tratar a los seres  
humanos como una mercancía como cualquier otra cosa conduce necesariamente a  
reinvindicaciones profundamente sentidas y a la resistencia”.


Volviendo al Palacio de Velázquez, vi la obra Lavandería, y de repente esa frase empezó a tener sentido. La deshumanización que quería trasmitir el pintor residente en Varsovia me chocó trasversalmente con las palabras de Silver. Una idea de resistencia a través del arte empezó a brotar en mi cabeza.

martes, 10 de noviembre de 2015

Historia del Cine: Los Santos Inocentes (1984) Mario Camus


Los Santos Inocentes
1984
Mario Camus



Si pudiéramos grabar 20 años de historia en un filme nos encontraríamos en frente de una obra maestra. Pues bien, Los Santos Inocentes del maestro Mario Camus hace precisamente eso, narra en poco menos de 120 minutos la historia de una España rural, que va desde los años 40 a los 60. El franquismo en estado puro.

Los Santos Inocentes no es un película fácil, no es un largometraje cómodo, y menos un filme que deje indiferente, la obra del director de Santander narra con total dureza la vida agreste de esa España negra que casi nadie quiere recordar. El valor de la vida de los trabajadores de las fincas de los Grandes de España era nula, valían igual que la de un burro, o la de una gallina. Si eran válidos, podían obtener lujos como techo, comida y trabajo, si no podían trabajar eran unos parias despreciables. 
Los analfabetos, la masa, la plebe, debía agradecer de una forma humillante y servil las miserias que les daban sus amos. 
La fotografía nos inunda de lleno en ese contexto donde la separación social era abismal. Un boceto de una realidad que se quiere esconder.

Los actores de Los Santos Inocentes son geniales. El papel de Alfredo Landa se vuelve sublime, siendo su mejor actuación. Francisco Rabal, Terele Pávez y Juan Diego tampoco distan mucho del papel de Landa, dando una sensación de realidad que sentimos huraña en muchos largometrajes españoles.


En definitiva, la película de Camús es una obra maestra en plena regla, y de obligada visión para todo amante del cine hispano.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Manhattan de Woody Allen


INICIO DE MANHATTAN de WOODY ALLEN

“Capítulo uno: 
Él adoraba la ciudad de Nueva York. La idolatraba fuera de toda proporción. No, digamos que la romantizaba fuera de toda proporción. Mejor. Para él, sin importar qué estación era, ésta aún era una ciudad que existía en blanco y negro, y que latía al son de las melodías de George Gershwin. 

No, comenzaré de nuevo. 


Capítulo uno: 
Él era muy romántico respecto a Manhattan como lo era con respecto a todo lo demás. Medraba en el ajetreo y bullicio de las multitudes y el tráfico. Para él, Nueva York significaba mujeres bellas y hombres experimentados quienes parecían conocer todos los ángulos. 

No, no, banal. Muy banal para mi gusto. Intentaré profundizar más. 


Capítulo uno: 
Él adoraba la ciudad de Nueva York. Para él, era una metáfora de la decadencia de la cultura contemporánea. La misma falta de integridad individual que provocaba que tanta gente tomara el camino fácil convertía rápidamente a la ciudad de sus sueños en... 

No, va a parecer un sermón. Aceptémoslo, quiero vender libros. 


Capítulo uno: 
Él adoraba la ciudad de Nueva York aunque para él, era una metáfora de la decadencia de la cultura contemporánea. Cuán difícil era existir en una sociedad insensibilizada por, música estridente, televisión, delincuencia, basura. 

Mucho enojo. No quiero sonar enojado. 


Capítulo uno: 

Él era rudo y romántico como la ciudad que amaba. Detrás de sus lentes de armazón negro vivía el poder sexual de un felino. Esto me encanta. Nueva York era su ciudad. Y siempre lo sería."

viernes, 23 de octubre de 2015

lunes, 12 de octubre de 2015

Frecuencia: Marylin Manson







Marylin Manson - Nobodies



Today i'm dirty, i want to be pretty
tomorrow i know i'm just dirt
Today i'm dirty, and i want to be pretty
tomorrow i know i'm just dead
We are the nobodies
we want to be somebody's
we're dead, we know just who we are 
Yesterday i was dirty, wanted to be pretty
i know now that i'm forever dirt
yesterday i was dirty, wanted to be pretty
i know now that i'm forever dirt
We are the nobodies
we want to be somebodies
we're dead, we know just who we are
Some children died the other day
we fed machines
and then we prayed
beefed up and down, and mortified 
you should've seen the ratings that day! 
We are the nobodies
want to be somebodies
we're dead, we know just who we are 

jueves, 8 de octubre de 2015

Cuando el fin se convierte en medio



Cuando el fin se convierte en medio



Es de todos sabido la célebre frase que se mal atribuye a Maquiavelo de que el fin justifica los medios. Una frase constantemente debatida en política y que depende para que se utilice puede tener un significado u otro, pero realmente ¿cuál es el fin?

Esta pregunta siempre va acompañada en el espectro espacio-temporal en el que te encuentres. Siguiendo las tesis postmodernistas, que rompen con el providencialismo clásico de autores como Hegel o Marx, con esa famosa frase de que la historia ha muerto, que a su vez se nutre de la de Nietzche donde avanzaba la muerte de Dios, nos encontramos en una época muy particular, aquí ya no hay una división de clases tan hegemónica como existía en el novecento europeo, más bien hay un popurrí de clases trabajadas por una élite capitalista que ha entendido mucho mejor la situación nueva en la que nos encontramos, donde la mayor cultura es la cultura de masas: un teatro de 24 horas retransmitido a través de nuestro tótem hecho de leds.

Entrando en situación, y dejando de banda conceptos temporales más propios de la filosofía, lo primero a determinar es de dónde partimos para saber bien cuál es el fin. Pues bien, en clave histórica (o no-histórica), actualmente nos encontramos en una sociedad organizada a través de estados delimitados por fronteras geográficas, económicas o políticas, o combinaciones de las tres. La forma de gobierno de estos Estados responden a realidades históricas observando monarquías (absolutas, constitucionales,…), repúblicas, y dictaduras. El algunos casos nos encontramos Estados fallidos, como es el caso de Somalia, o parte de territorios de algunos Estados, pero en general la mayoría tienen gobiernos más o menos determinados políticamente. 
En lo que nos concierne a España a día de hoy es una Monarquía parlamentaria en la cual el poder ejecutivo reside en un cámara de 350 diputados elegidos por sufragio universal mayor de 18 años. Esta cámara elige por mayoría absoluta al equipo de gobierno que se encargará de gobernar durante los cuatro años de legislatura, el gobierno tiene potestad para llevar a cabo presupuestos que se establecen anualmente, y para decidir sobre una serie de aspectos que están recogidas en una Carta Magna o Constitución, que en el caso español data de 1978.

Hasta aquí, nada nuevo, todo lo dicho son cosas generalmente sabidas por cualquier ciudadano, pero que matizo para exponer quién realmente decide en un país, y qué puede y no puede hacer un gobierno. ¿Un gobierno puede cambiar leyes? Depende de cuales, si se trata de cambiar la ley magna, necesitará 2/3 de la cámara, si son reales decretos mayoría, y así sucesivamente en reglamentos autonómicos, provinciales, y municipales. Podemos decir que en un principio un gobierno tiene potestad para todo, pero ¿es realmente así? ¿puede salir España del Euro a través de un gobierno? ¿y de la OTAN?, ¿puede abolir un gobierno la propiedad privada? La respuesta a todas estas preguntas es que sí, pero ¿por qué si pueden hacer todo esto ningún partido político se atreverá? Pues la respuesta común es que no es positivo económicamente, que traería el Estado a una situación caótica, y que nos iríamos a la mierda en resumidas cuentas. Ésta respuesta no va muy alejada de la realidad desde la perspectiva política actual y dentro del marco social que nos encontramos, porque si salimos del euro los otros Estados presionarán o bien para que volvamos o para que nos hundamos en la miseria, si salimos de la OTAN directamente nos quedaríamos aislados geopolíticamente y si abolimos la propiedad privada empezaría una guerra civil. En definitiva, cualquier gobierno que quiera hacer un cambio atrevido cae en el peligro de ser secuestrado por los mercado económicos en cero coma, con lo cual ¿quién gobierna el Estado? Pues está claro que en un sistema capitalista es el Capital, es decir la pasta, y a través de esa lógica quien tenga más dinero más influyente será.

Vuelvo a cambiar de párrafo, y no he dicho nada nuevo, más obviedades, pero que necesito exponer para seguir. Pues bien si el poder de cambiar el sistema reside en el capital y no en las urnas, ¿cómo se puede tomar? La respuesta más sencilla es creando un ente empresarial, o lobby, más poderoso que los actuales existentes tipo Club Bilderberg o Montsanto, y a partir de ahí partir el bacalao’,  es decir, destituir gobiernes no afines, utilizar los medios para favorecerte, y liquidar a aquellos que estén contrarios a tu forma de pensar. Pero como parece complejo, y sobretodo bastante inviable sólo existe otra forma: cambiar la sociedad. Decía un libro que el poder reside donde los hombres creen que reside, y es precisamente la clave de un nuevo futuro. Si se quiere cambiar este modelo social capitalista, precisamente se tiene que cambiar ese concepto, en el sistema capitalista la clave es el dinero, es la fuente de fuerza, de poder, si se logra entender que la fuerza no reside en el dinero sino en el colectivo social todo cambia. Y a qué me refiero con ¿colectivo social? Pues ni más ni menos que a una sociedad que sustituya los Estados actuales por sociedades colectivas donde la máxima no sea tanto [dinero] tienes, tanto vales, más bien: tanto [valor social aportas], tanto vales. 

Llegados hasta aquí, corro el riesgo de ser considerado un socialista utópico propio del siglo XIX. ¿Qué quiero decir con toda esta tesis? Pues primero: que los gobiernos surgidos de sistemas capitalistas no ostentan el verdadero poder, y simplemente podrán hacer medidas naif, que jamás acabarán con la brutal desigualdad social que tenemos en nuestro país y en el resto del mundo, en donde tu vida está condicionada totalmente por el factor socioeconómico donde te encuentras. Segundo, que para cambiar el modelo de sistema hay que demostrar que el poder no reside en el dinero sino en la sociedad, con lo cual se debe crear un movimiento social lo suficientemente fuerte como para desvirtuar las creencias actuales. 

Dicho esto, pudiese parecer una tesis clásica del anarquismo, pero no es así exactamente. A diferencia de los anarquistas los gobiernos actuales no son elementos inoperativos, inútiles para el ideal comunista-libertario, y a diferencia de los comunistas los gobiernos no son fines en sí para cambiar el modelo social, los gobiernos son medios que pueden propiciar el cambio, pero sin subyugar que el verdadero poder reside en la unidad popular de la sociedad, en la capacidad de la misma de poder hacer y deshacer todo lo que le plazca. 

En definitiva, controlar gobiernos no es sinónimo de victoria sin un poder real en la calle, sin una capacidad de movilización. Todavía recuerdo cuando el alcalde de Marinaleda, Gordillo, expropió sólo uno de los centenares de miles de supermercados de este país, los poderes fácticos temblaron, imaginaros si ese simple hecho hubiese pasado en 5 supermercados más. Los partidos deben ser utilizados para poder poner gobiernos que apoyen el fin (la justicia social), pero el cambio no llegará a través de ningún gobierno, llegará a través del movimiento popular.



Cuadro: Ahora es el momento de Jean-Michel Basquiat

lunes, 28 de septiembre de 2015

Catalunya no se asalta por el cielo



Catalunya no se asalta por el cielo

Las elecciones catalanas del pasado 27-S al final han sido unas elecciones diferentes, y Podemos no ha sabido jugar en un terreno tan complejo. Para ganar el principado tienes que conocerlo bien, desde Gracia, hasta Vic, pasando por Alcanar o el Segrià. Catalunya tiene tantas caras, o más, como el cartel de Catalunya Sí que es Pot, y conocerlas es una tarea que sólo pueden adivinar aquellos que han trabajado desde hace tiempo. Roma no cayó en un día, y Catalunya no se asalta por el cielo, se conquista desde el barro, barrio a barrio, plaza a plaza, ciudad a ciudad.

Podemos partía del éxtasis colectivo de la orgía de encuestas de principios de año, la masturbación en forma de barritas y semicírculo presagiaba gloriosos festines para finales de año, pero todo cambió cuando el hecho de no presentarse a las municipales en ninguna plaza truncó ese paraíso primaveral. En Catalunya ese marco se agudizó ya que, a diferencia de la mayoría de CCAA del Estado, la gente no pudo votar con la papela de Podemos ni en un comicio autonómico, ni en uno municipal, y únicamente lo pudo hacer relativamente en ciudades donde sí existían candidaturas de unidad popular, como gran ejemplo: Barcelona.

Precisamente fue el resultado de la ciudad condal el que alentó una hipotesis: en aquellas plazas más complejas del Estado, en cuanto a número de partidos, siempre era mejor sumar sinergias que aventurarse a ir en solitario, y como ejemplo se puso el Pais Valencià donde Podemos no consiguió el resultado esperado, y se valoró que si hubiésemos ido con Compromís el affair valenciano habría sido un éxito. Fue entonces cuando Podemos en Catalunya comenzó a enlazar una serie de contactos con ICV, EUiA y Procés Constituent. 

La alianza, la coalición o la confluencia, según el punto de vista que más agrade a cada uno, fue compleja debido a dos puntos: la historia de cada una de las organizaciones y su visión política de la situación catalana, y los problemas internos que se habían tenido en las municipales. Pero bueno…era primavera, y llegaba el verano, y confluir estaba de moda. Con tan poco tiempo, con tan poco mimo, y con tan poca paciencia se realizó un proceso poco participativo, poco ilusionante, y en definitiva poco atractivo. Durante el proceso, válgame la redundancia, se bajó del tren Procés Consitutuent, que muy bien todavía no sabemos porque se bajó en medio de la nada. Su marcha, más allá de los votos o no que aportara, fue triste a nivel discursivo ya que suponía una teoría: que existía una amplia mayoría catalana (99%) en contra de las políticas sociales de una élite financiera.

Madurado el verano, se llega a una confluencia y llegan los problemas, el candidato a presidenciable Llui Rabell es apenas conocido, la marca no acaba de tener fuerza (Artur Mas dijo: ‘los del Sí se puede’ y de allí el Catalunya ‘Sí que es pot’, complicado de entender si no lees El Periódico) y era muy poca conocida, y la campaña se hizo en poco tiempo, demasiado poco tiempo.

Se apeló a la épica, se apeló al desembarco de grandes tropas venidas de Castilla como Pablo Iglesias, Íñigo Errejon, o JC Monedero, pero el Flandes español del siglo XXI no se dejó sucumbir tan fácilmente, y un discurso ambiguo en clave nacional perjudica, y mucho. 
No se puede dudar, con el respeto de las CUP, que Catalunya Sí que es pot tenía el discurso más social de todos, junto con un muy extenso y laborado programa, pero no sólo basta con eso. Catalunya no es país para ambiguos, aquí te tienes que mojar, y hasta que Podemos no aclare, como hoy lo ha hecho Pablo en la rueda de prensa, que no somos independentistas, no podemos esperar más que ser cuartos y no ser hegemónicos.

Ahora nos sentamos, y relfexionamos. Los errores han sido múltiples, y las cagadas varias, pero una cosa queda clara: el futuro de esta piel de toro continua siendo morado, y nos hemos tropezado, pero vaya, ya nos lo dijo el barbudo: ´La única lucha que se pierde es la que se abandona’, y esto acaba de comenzar.


Por último es de agradecer el esfuerzo de todas aquellas personas que han dedicado cientos de horas de su vida a cambiar el panorama social, a todas aquellas que se han dejado la piel en cada evento, a todas aquellas que han soñado con un futuro mejor, ¡no os rindáis! ¡La Lucha continua!

domingo, 2 de agosto de 2015

España, y su idea nacional

"España es uno de esos países que jamás ha conseguido ser lo que quería y que continúa teniendo un futuro inalcanzado ante sí. Tal vez por ello, muchos españoles han eludido mirar demasiado de cerca la realidad y han optado en su lugar por solar una España imaginada que, aun así, es sus cabezas, les pareciera suficientemente real. Algunos autores han recalcado que el único retrato real jamas pintado de su país es el dibujado por las palabras de un perturbado, un tal don Quijote de la Mancha."

Hentry Kamen en Historia Brevísima de España (2014, Editorial Espasa)

viernes, 31 de julio de 2015

Sin perdón




Llevaba tiempo esperando ese momento: me senté cómodamente en el sofá, estiré mis piernas en el cheselonge, y me puse a ver Sin Perdón. Ya hacía tiempo que tenía ganas de verla, pero me estaba reservando un momento especial, y acerté.

Cabe decir, que mi crítica dudosamente podrá ser objetiva sabiendo que el autor de la obra es el maestro Clint Eastwood, y que soy un fan incondicional de su cine. Mystic River, Space Cowboy, Million Dollar Baby, o la inolvidable Los puentes de Madison ya auguraban un buen comienzo.

Un western realizado en 1992 es como hablar de Novelle Vague en los 80’, es como algo fuera de contexto, anacrónico, algo innecesario y poco apetecible, pero es precisamente ese hecho el que le da vigor, y sin duda su principal fuerza es la puesta en escena de un guión intachable. Eastwood, que participa como actor principal desmitifica todo un género, y no desde la versión de un anti-héroe como otros westerns hacen, más bien, le quita cualquier aspecto épico, cualquier valor moral, y cualquier valor ético. La vida tal y como es: un padre de familia, cuya mujer ha muerto, le sale un trabajo de lo menos honorable, deja a sus dos hijos y se va con lo puesto a hacer fortuna, ni es un personaje bueno, ni malo, la moralidad es subjetiva, y así lo reafirma Eastwood en su obra. 

Sin perdón es quizás una de las mejores películas de los años 90’, y un clásico del cine. La obra maestra de Eastwood.