La magia del momento
Esta semana he terminado de leer el inigualable libro 'Manual para mujeres de la limpieza' de Lucía Berlín.
He tenido la suerte de poder saborearlo a pequeños bocados, pensando con tiempo cada pequeño relato de la obra. Cada historia, con un tinte autobiográfico excelso, nos meten de lleno en los sucesos que transcurren. Narrados en primera persona, provoca una identificación instantánea entre autora-lector.
Sí, es cierto, es uno de los mejores libro del siglo XXI. Una lástima que la autora no haya podido disfrutar del éxito del mismo, más que por la fama, por el reconocimiento.
Berlín manifestó su maestría en relato breve, un género complejo donde los haya y que puede ser tedioso. Las historias recopiladas, al tener una carga familiar tan fuerte con la de la autora, desencadena en una visión panorámica de todas ellas. Éste es sin duda el éxito del libro el cual se hace ameno y entretenido.
Obra 100% recomendada.
lunes, 13 de abril de 2020
sábado, 4 de abril de 2020
Frecuencia: Yawners
Yawners: La escalera
No sabía que tenías
Un poder extraordinario
Para teletransportarme
Hasta finales de mayo
Un poder extraordinario
Para teletransportarme
Hasta finales de mayo
Y no bajes al altar
Sin pisar el cementerio
Una partida al Catan
Ya recogeremos luego
Sin pisar el cementerio
Una partida al Catan
Ya recogeremos luego
Creo que te llama tu madre
Por el hueco de la escalera
Creo que está gritando tu nombre
Por el hueco de la escalera
Por el hueco de la escalera
Creo que está gritando tu nombre
Por el hueco de la escalera
domingo, 22 de marzo de 2020
A la sombra del Coloso
A la sombra del Coloso
Creo que en este blog poco he hablado de videojuegos, el octavo arte. Es raro ya que he jugado a los mismos desde los 10 años. Bien es cierto que en los últimos años por motivos laborales y sociales no he tenido tanto tiempo como cuando era adolescente y las horas de juego en consola o PC se han limitado a 2 o 3 por semana. Tener poco tiempo ha provocado que la selección del vicio fuese más que necesaria, con lo cual tenía que pensar bien en qué gastar esas horas.
Uno de los juegos pendientes, desde hace 10 años, era la obra de Fumito Ueda: Shadow of the Colossus. Éste japonés está convirtiéndose en el Akira Kurosawa del mundo gamer. Sus trabajos están muy mimados, muy detallados, muy logrados. La historia pasa a ser un complemento más de la obra y no el eje principal, al igual que la jugabilidad. En sus juegos el conjunto es lo importante: fotografía, desarrollo argumental, música, ambientación y trasfondo. Esto provoca que sean obras maestras, ya que todo está en armonía.
Shadow of the Colossus tiene una profundidad espiritual rara avis en el universo gamer. No es un juego largo, lo cual a estas alturas de la vida se agradece, pero sí que requiere parar constantemente para disfrutar, admirar y reflexionar. La historia va sobre un chico llamado Wander (vagabundo) que quiere revivir a una chica llamada Mono. Para hacerlo, el joven guerrero hace un pacto con una entidad ancestral acordando de que si quiere resucitarla debe destruir 16 colosos. ¿Fácil? Parece hasta infantil, pero la trama poco a poco se enreda y lo que parece evidente se convierte en complejo y misterioso. Pero, no voy a hacer spoilers.
En definitiva, tras haber jugado a muchos videojuegos puedo decir, sin miedo, que la obra de Ueda es de obligado paso para cualquier fan del octavo arte.
PD: Hay un coloso inspirado en la obra 'El Coloso' de Francisco Goya. Casi se me caen las lágrimas.
sábado, 15 de febrero de 2020
Éramos auténticas mierdas sin disfraz alguno
“Él estaba borracho, yo ciego, aunque tratamos de ser amables. Yo estaba hundido, pero estábamos listos para cambiar. Seamos francos, era un bluff y la vida surrealista no era fácil. Yo era una piltrafa y mentimos para nuestra gran sorpresa.
Toda la mierda que hicimos nos hizo ganar pasta, supongo. Y aquellos repelentes mocosos fueron un absoluto éxito. Nos ayudaron a conquistarlo y a aprender en este infierno.
La vida nos enseña que no debemos pasarnos de listos, admitamos que nuestros errores desencadenaron nuestra ruptura, éramos auténticas mierdas sin disfraz alguno, lo que no es una sorpresa.
Tratamos de permanecer jóvenes,y pudimos con las notas altas. Hemos sido marcados y valorados como puedes ver nuestros ojos. No quiero pasarme de listo, pero lo hicimos”.
The Who - I don't wanna get wise
lunes, 3 de febrero de 2020
El Quijote de Nebraska

El Quijote de Nebraska
En 2013 salió en las grandes pantallas una película que estaba destinada a no ser un blockbuster. Un largometrajes sin ínfulas de nada. Su objetivo era poco más que contar una historia sin rodeos: un viejo chocho, de mirada perdida y obstinado, cree que le ha tocado un premio que a cualquiera le sonaría a estafa. Punto. Su hijo, por petición de su madre se ve obligado a hacerle volver a sus cabales. Punto.
Es una Road Movie, sí, otra road movie. Es en blanco y negro, sí, otra película en blanco y negro. Pero ¿qué tiene de diferente Nebraska? Sin duda su transparencia, su crudeza y su exposición a la máxima de 'esto es lo que hay'.
Dice el famoso crítico de cine Carlos Boyero que descubriremos todo lo bueno de Nebraska en la segunda visión. Así es. El paralelismo con el Quijote es abrumador. En una tierra deprimida de hidalgos americanos, de conformismo y patetismo, un viejo es capaz de mantener una estúpida vela de ilusión.
¿Es una película postmoderna? Seguramente. ¿Es una película real? Como la vida misma.
domingo, 1 de diciembre de 2019
Sabían quién era el padre
Fragmento de En el camino de Jack Kerouac:
"Cogí el volante y entregado a mis propias fantasías, conduje a través de Linares, a través de la cálida y llana zona pantanosa, por encima del humeante río Soto, la Marina, cerca de Hidalgo, y más allá. Un gran valle que era una verde jungla con grandes zonas cultivadas, también muy verdes, se abría ante mí. Grupos de hombres nos miraron al pasar por un estrecho y antiguo puente. Fluía un río ardiente. Después ascendimos hasta que reapareció una especie de región desértica. Delante estaba la ciudad de Gregoria. Los otros dos dormían y yo seguía solo al volante con mi eternidad a cuestas. La carretera era una larga línea recta. No era como conducir a través de Carolina, Texas, Arizona o Illinois; era como conducir a través del mundo por lugares donde por fin aprenderíamos a conocernos entre los indios del mundo, esa raza esencial básica de la humanidad primitiva y doliente que se extiende a lo largo del vientre ecuatorial del planeta desde Malaya (esa larga uña de China) hasta el gran subcontinente de la India, hasta Arabia, hasta Marruecos, hasta estos mismos desiertos y selvas de México y sobre los mares hasta Polinesia, hasta el místico Siam del Manto Amarillo y así, dando vueltas y vueltas, se oye el mismo lamento junto a las destrozadas murallas de Cádiz, España, que se oye 20.000 kilómetros más allá en las profundidades de Benares, la capital del mundo. Estos individuos eran indudablemente indios y en nada se parecían a los Pedros y Panchos del estúpido saber popular americano… tenían pómulos salientes y ojos oblicuos y gestos delicados; no eran idiotas, no eran payasos; eran indios solemnes y graves, eran el origen de la humanidad, sus padres. Las olas son chinas, pero la tierra es asunto indio. Tan esenciales como las rocas del desierto son ellos en el desierto de la «historia». Y lo sabían cuando pasábamos por allí; unos americanos que se daban importancia y tenían dinero e iban a divertirse a su país; sabían quién era el padre y quién era el hijo de la antigua vida de la tierra y no hacían ningún comentario. Porque cuando llegue la destrucción al mundo de la «historia» y el apocalipsis vuelva una vez más como tantas veces antes, ellos seguirán mirando con los mismos ojos desde las cuevas de México, desde las cuevas de Bali, donde empezó todo y donde Adán fue engañado y aprendió a conocer. Estos eran mis pensamientos mientras conducía el coche hacia la tórrida ciudad de Gregoria, abrasada por el sol."
miércoles, 27 de noviembre de 2019
El Planeta de los Veganos
Si algo tiene de bueno ver las películas que han cumplido los 50 años de historia es que las puedes sacar de contexto y te pueden servir para hacer tu propia lectura interesada.
En 1968, cuando se estrenó 'El planeta de los simios', el movimiento por la libertad animal era minúsculo. Seguramente cuando Schaffner dirigió el largometraje no pensó en hacer hacer un manifiesto visual contra el maltrato animal. Pero cinco décadas después, una revisión más profunda pudiera dar fe de ello.
'El Planeta de los simios' narra la aventura de tres torpes astronautas norteamericanos que tras una misión espacial fallida vuelven a la Tierra, aunque ellos no lo saben y se piensan que están otro planeta. Cuando aterrizan ya han pasado más de 2000 años desde que despegaron (ya sabéis que los viajes espaciales son largos y entra sueño). El planeta en el que se encuentran está gobernado por simios, o mejor dicho por una evolución de los mismos (pista: ver 'El Origen del Planeta de los Simios' (Wyatt/2011)).
Ahora viene lo bueno, los simios tratan a los humanos como los humanos trataban a los animales, ya que según ellos no tienen capacidad de razonar. Por eso, cuando los simios se encuentran los tres astronautas los tratan como al resto de humanos: los matan, les hacen pruebas médicas de dudosa moralidad o los estudian. Charlton Heston, el más perspicaz y guapo de los tres, se rebela y comienza una lucha por liberarse de la tiranía simia.
Los simios piensan que los humanos no se pueden domesticar y que hay que controlarlos a nivel demográfico, por eso los capturan y matan. Heston rompe los esquemas al ser capaz de hablar y comunicarse, esto hace que muchos simios entren en duda. Pero uno de ellos, el profesor Zaius (una versión de Dr. Mengele peluda), sabe que realmente los humanos pueden pensar por ellos mismos, pero que son malvados y que destruyeron su mundo, por eso hay que controlarlos.
Heston, como buen héroe americano, escapa, fusila a unos cuantos simios y se marcha con la humana más guapa que encuentra. Pero al irse se da cuenta que el cabrón del profesor Zaius tenía razón. Los humanos no se dejaron aconsejar por la sueca Greta Thunberg y destrozaron el mundo. Puta vida.
La película está chevere, pero el trasfondo si lo ves desde una óptica animalista va como anillo al dedo. Los simios se comportan con los humanos igual que los humanos nos comportamos ahora con ellos. Sin derecho a nada, ni tan siquiera a vivir si procede. Control demográfico de las especies, ensayos clínicos aberrantes y pérdida de identidad, ¿os suena?
En fin, 50 años después 'El Planeta de los simios' sí puede ser un manifiesto contra el maltrato animal.
sábado, 14 de septiembre de 2019
La vanguardia musical se viste de flamenco
La vanguardia musical se viste de flamenco
Sin duda el flamenco es un estilo que pasó las fronteras españolas hace muchos años. Un estilo que llena todavía los auditorios más importantes de medio mundo. Curiosamente, tras el legado de Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Remedios Amaya o Enrique Morente, todavía el flamenco es capaz de reinventarse y seguir siendo un movimiento de vanguardia musical a nivel estatal e internacional.
Sin duda el flamenco es un estilo que pasó las fronteras españolas hace muchos años. Un estilo que llena todavía los auditorios más importantes de medio mundo. Curiosamente, tras el legado de Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Remedios Amaya o Enrique Morente, todavía el flamenco es capaz de reinventarse y seguir siendo un movimiento de vanguardia musical a nivel estatal e internacional.
Si el
último cuarto de siglo pasado sirvió para internacionalizar el cante jondo,
gracias en parte, a la fusión que supieron hacer sus integrantes (fusiones con
el jazz, blues, funk e incluso rap), este primer cuarto del siglo XXI ha
explotado más si cabe este arte centenario.
Estos
últimos años hemos visto el nacimiento de muchos nuevos artistas emergentes que
parten desde el flamenco para aventurarse a estilos más contemporáneos. En este
artículo quiero destacar a la nueva tríada vanguardista de la música en España.
Los
tres componentes que quiero destacar tienen estilos diferentes, pero todos
comparten una base flamenca. Tres nuevos referentes que si nada se tercia nos sorprenderá
en estos próximos años.
El
primero que quiero destacar es al granadino Dellafuente. Este artista se ha
convertido, con permiso de otros traperos como C.Tangana o Yung Beef entre
otros, en uno de los grandes maestros del Auto-Tune. Esta herramienta tan
denostada a principios de siglo se ha convertido en un catalizador para nuevos
cantantes emergentes que no sólo estilizan su voz, también son capaces de
modularla y seguir avanzando en el uso de la electrónica en la música. En el
caso de Dellafuente la base flamenca que utiliza en muchas de sus canciones
provoca estímulos chill-out capaces de evocarnos esos sentimientos tan íntimos
del flamenco. Aunque tiene una faceta más comercial sus LP hasta la fecha son
más personales y merece la pena pasarse una tarde recorriendo su cancionero. Letras
sencillas y costumbristas, que evocan a Lorca.
La
segunda deidad de esta trinidad es una cantante archiconocida en el mundo
entero: Rosalía. La catalana es quizás la artista más internacional a nivel de
España. Su talento fluye más allá de su característica voz, melosa, cuidad y
ágil. Al igual que otros grandes artistas de su talla como Michael Jackson,
tiene una coreografía espléndida y su vestuario glam-choni es original y
rompedor. Marca estilo donde va, se atreve a romper esquemas clásicos del pop y
crea una atmósfera cautivadora y superlativa. Su disco ‘El Mar querer’ sólo
confirmó lo que ya se sabía, que esta artista aflamencada está en el top de la vanguardia
musical. Lo mejor de Rosalía es el orgullo de barrio y, por qué no decirlo, de
clase social. Chándal con tacones, claro que sí.


Por
último tengo que hablar sobre Niño de Elche, el que para mí es el padre de todo
un nuevo movimiento cultural sin precedentes. Transgresor, rupturista e
indomable son alguna de las características de este artista ecléctico. Sin
renunciar a su base flamenca busca romper las mismas. Una deconstrucción continúa
de la misma y una odisea para romper ataduras métricas. Su desfachatez, su
posición política en la extrema izquierda, su descaro continuo generan una
antipatía/empatía que pocos artistas han logrado obtener (bueno sí, Albert Pla
le supera). Niño de Elche es un mantra, una nueva filosofía, un nuevo dogma con
aromas postmodernos, capaz de romper las cadenas de lo políticamente correcto.
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Fotografías de Dellafuente (camaracivica.es) / Rosalía (gacetalocales.com) / Niño de Elche (Esquire).
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Fotografías de Dellafuente (camaracivica.es) / Rosalía (gacetalocales.com) / Niño de Elche (Esquire).
miércoles, 17 de julio de 2019
Citas: Weber
"Ninguna ética del mundo puede eludir el hecho de que para conseguir fines "buenos" hay que contar en muchos casos con medios moralmente dudosos, o al menos peligrosos, y con posibilidades e incluso la probabilidad de consecuencias laterales moralmente malas [...] Quien se mete en política, es decir, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo".
Max Weber
miércoles, 3 de julio de 2019
Poesía
Llegó con tres heridas
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
Poema de Miguel Hernández
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