Amelie Nothomb - Petronille
Amelie Nothomb - Petronille
Para terminar bien el 2022 decidí leer una de esas obras maestras literarias que te debes reservar para un momento dulce en tu vida. En esta ocasión me preparé para leer Fahrenheit 451, del escritor norteamericano Ray Bradbury. Durante el verano leí su novela Crónicas Marcianas pera adentrarme en su mundo y... que os voy a decir, me encantó. El pequeño libro marciano denotaba una gran capacidad de creación e imaginación.
Fahrenheit 451 es un libro diferente. Se puede enmarcar en una época de utopías y distopías como Un mundo feliz de Huxley o El señor de las moscas de Golding, entre otros. Libros, altaneramente recomendables, que dan voz a las visiones apocalípticas en las que derivó el fin de la II Guerra Mundial y que luego desembocarían en la mentalidad pervertida y pesimista durante la Guerra Fría.
Pero, al lío, como decía, el libro de Bradbury tiene notas únicas que le hacen una obra maestra. La trama se basa, otra vez, en el mito de la Caverna, algo que es recurrente en la literatura o la cinematografía del siglo XX. Lo que hace excepcional a Fahrenheit 451 no es tanto el desarrollo de la trama como el encaje de la misma en una distopía particular: los bomberos ya no apagan fuegos, ahora se dedican a quemar la literatura, la cual sólo hace daño a la humanidad.
Guy Montag, el bombero protagonista, se dedica al principio del libro a quemar cualquier obra literaria que se preste. La sociedad no quiere libros, los rechaza, los odia. Pero qué pasa cuando te das cuenta de que quizás lo que estás quemando puede cambiar tu forma de pensar. Bonita idea, ¿no? El concepto de que quizás aquello que llevas atacando, pelando, batallando toda tu vida sea en realidad tu leitmotiv de vida. Me gustó.
La segunda parte de la obra no me gustó tanto, quizás me quedo con la escena final. Una soberbia composición que el actor Oskar Werner realizó tan bien en la magnífica película homóloga dirigida por el francés François Truffat.
Aun así, como crítica, diré que la obra peca de su propia medicina (algo que también me gusta). Querer demostrar la superioridad de la literatura versus un mundo sin libros también es una forma de querer quemar todo lo que no sea literatura y dar un valor a la literatura de por sé. ¿Eres mejor por leer a Cervantes o Dostoievski?
En 1999 se estrena en los cines “El Club de la Lucha”, una película dirigida por David Fincher y escrita por Jim Uhls. El filme está basado en el libro homónimo escrito por Chuck Palahniuk.
"Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez...Per no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad
¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?"
Fragmento del libro La senda del perdedor de Charles Bukowski
Era lunes, iba a Madrid, a una reunión seguramente. No andaba fino, había privado el día anterior más de lo debido. A veces lo hacía, no se por qué razón pero lo hacía. Cuando llevas varios días bebiendo mucho las mierdas son diferentes. Yo cago negro, son duras y muy negras las mierdas.
Como decía estaba rumbo a Madrid y me pilló un apretón. Fui al lavabo del tren. Son pequeños y yo que soy pati largo sufro. El asiento es muy bajito y tengo que hacer una pose de yoga para cagar. Por suerte los tienen muy limpios y nunca te falta papel de váter. No es como los trenes de corta distancia que son una basura. Siempre están sucios y guarros. Normalmente, hay un charco de pis en el suelo que si te bajas muchos los pantalones te los manchas.
Mientras cagaba se abrió la puerta. No me había acordado de poner el pestillo seguramente por la resaca que tenía. Un hombre me miró a través del espejo como estaba cagando. Nos quedamos quietos unos segundos. No dijo perdón ni nada por el estilo y al cabo de unos segundos, que se hicieron interminables, volvió a cerrar la puerta.
Cuando cerró la puerta seguí apretando para sacar toda esa mierda con alcohol que tenía dentro. Al cabo de dos minutos, volvió a abrir la puerta. Era el mismo tío, nos quedamos mirando un rato más. Unos segundos y volvió a cerrar la puerta.
Acabé de hacerlo todo y me limpié las manos. En el AVE el agua sale con mucha potencia el agua del grifo y siempre salpica. Por mi altura, siempre me cae en la zona de la bragueta con lo cual siempre parece que voy meado. Entre la resaca y los pantalones meados salí de aquel aseo. No vi al tipo. Quizás quería observarme,o era un fisgón de gente guiñando o a lo mejor estaba en el otro baño que estaba ocupado. Quien sabe.
ACOJONADO
¡¿Te gusta mi mujer?!
¡¿te parece guapa?!
Federico
acojonado
no contesta
y claro
el otro
sigue dale que te pego
pues a mi ni me gusta ni me parece guapa
¿para qué mierdas quiero yo una mujer que este buena?
¿para que tenga que pegarme de hostias
con todos los tíos que se la quieran follar?
¿para que tenga que cortarle los huevos
a cada hijoputa que le mire el culo?
¡¡HAY QUE SER GILIPOLLAS!!
¡mi mujer es fea pero buena!
me da hijos y además se ocupa de ellos
¿me entiendes?
tu dime a mi qué clase de educación
le voy a dar a mis hijos
con una madre que parezca una puta
¡¡A TOMAR POR CULO!!
y que conste que yo a mi mujer la quiero y la respeto,
pero si quiero hacer guarradas me voy de putas
que para eso están
juro que este poema no es ficción
es más
quien así hablaba es
una persona muy cercana a Federico
vamos que es pariente suyo
vamos que es su hermano
vamos que se llama Javier
y no te digo los apellidos
la dirección
y el numero de teléfono
porque no los tengo
o porque Federico
podrías ser tú
y Javier
podría
ser
tu hermano.
Poema de Roberto Álamo en Amantes venía de amar
"Mi nombre me había llegado a través de siete generaciones de hombres con el mismo nombre que habían dado al primer hijo el mismo nombre que el padre de modo que las madres tenían que ponerles motes a los hijos para no confundirles con los padres cuando gritaban llamándoles al aire libre y ellos estaban trabajando codo a codo hundidos hasta la cintura en el trigo.
Los hijos acabaron creyendo que su madre era el mote que oían flotar a través de esos campos y atendían a esos motes y construían la idea de su identidad en torno a ese sonido sin jamás imaginarse siquiera que su nombre oficial estaba esperándoles escrito en algún documento de Chicago ni que ése sería el hombre al que antepondrían el "Mr." ni que ése sería su nombre al morir.
2/5/80
Homestead Valley, Ca."
Fragmendo del libro Crónicas de motel de Sam Shepard
"Supongo que quiero decir que Kafka comprendía que los viajes, el sexo y los libros son caminos que no llevan a ninguna parte, y que sin embargo son caminos por los que hay que internarse y perderse para volverse a encontrar o para encontrar algo, lo que sea, un libro, un gesto, un objeto perdido, para encontrar cualquier cosa…"Roberto Bolaño. El gaucho insufrible