Entrevista realizada el 22 de marzo de 2024 para hablar sobre el proyecto de Coeficiente Reductor de Jubilación para los trabajadores y trabajadoras de la Industria Química y del Refino.
lunes, 1 de abril de 2024
En la fábrica
domingo, 10 de diciembre de 2023
¿De dónde?
sábado, 1 de abril de 2023
El enemigo
El enemigo
"Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza. Alguien ha dicho que el patriotismo es el último refugio de los canallas: los que no tienen principios morales se suelen envolver en una bandera, y los bastardos se remiten siempre a la pureza de su raza. La identidad nacional es el último recurso para los desheredados. Ahora bien, el sentimiento de la identidad se funda en el odio, en el odio hacia los que no son idénticos. Hay que cultivar el odio como pasión civil. El enemigo es el amigo de los pueblos. Hace falta alguien a quien odiar para sentirse justificados en la propia miseria.”
Fragmento de El Cementerio de Praga de Umberto Eco
sábado, 21 de enero de 2023
Bebedors
Amelie Nothomb - Petronille
viernes, 6 de enero de 2023
¡Qué arda todo, menos los libros!
¡Qué arda todo, menos los libros!
Para terminar bien el 2022 decidí leer una de esas obras maestras literarias que te debes reservar para un momento dulce en tu vida. En esta ocasión me preparé para leer Fahrenheit 451, del escritor norteamericano Ray Bradbury. Durante el verano leí su novela Crónicas Marcianas pera adentrarme en su mundo y... que os voy a decir, me encantó. El pequeño libro marciano denotaba una gran capacidad de creación e imaginación.
Fahrenheit 451 es un libro diferente. Se puede enmarcar en una época de utopías y distopías como Un mundo feliz de Huxley o El señor de las moscas de Golding, entre otros. Libros, altaneramente recomendables, que dan voz a las visiones apocalípticas en las que derivó el fin de la II Guerra Mundial y que luego desembocarían en la mentalidad pervertida y pesimista durante la Guerra Fría.
Pero, al lío, como decía, el libro de Bradbury tiene notas únicas que le hacen una obra maestra. La trama se basa, otra vez, en el mito de la Caverna, algo que es recurrente en la literatura o la cinematografía del siglo XX. Lo que hace excepcional a Fahrenheit 451 no es tanto el desarrollo de la trama como el encaje de la misma en una distopía particular: los bomberos ya no apagan fuegos, ahora se dedican a quemar la literatura, la cual sólo hace daño a la humanidad.
Guy Montag, el bombero protagonista, se dedica al principio del libro a quemar cualquier obra literaria que se preste. La sociedad no quiere libros, los rechaza, los odia. Pero qué pasa cuando te das cuenta de que quizás lo que estás quemando puede cambiar tu forma de pensar. Bonita idea, ¿no? El concepto de que quizás aquello que llevas atacando, pelando, batallando toda tu vida sea en realidad tu leitmotiv de vida. Me gustó.
La segunda parte de la obra no me gustó tanto, quizás me quedo con la escena final. Una soberbia composición que el actor Oskar Werner realizó tan bien en la magnífica película homóloga dirigida por el francés François Truffat.
Aun así, como crítica, diré que la obra peca de su propia medicina (algo que también me gusta). Querer demostrar la superioridad de la literatura versus un mundo sin libros también es una forma de querer quemar todo lo que no sea literatura y dar un valor a la literatura de por sé. ¿Eres mejor por leer a Cervantes o Dostoievski?
sábado, 12 de noviembre de 2022
La primera regla del Club
En 1999 se estrena en los cines “El Club de la Lucha”, una película dirigida por David Fincher y escrita por Jim Uhls. El filme está basado en el libro homónimo escrito por Chuck Palahniuk.
Durden, en sus ansias de crear un espacio donde imponer su forma de pensar crea el Club de la Lucha. Un espacio en el cual el nihilismo impera por encima de todo.
Tanto la película como el libro no tuvieron muy buena aceptación por parte de la crítica, pero no tardaron mucho en convertirse en obras de culto.
jueves, 25 de agosto de 2022
Ricos y pobres según Bukowski
Ricos y pobres según Bukowski
"Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez...Per no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad
¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?"
Fragmento del libro La senda del perdedor de Charles Bukowski
sábado, 13 de agosto de 2022
Venganza en la Casa de los Espíritus

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