lunes, 1 de abril de 2024

Entrevista Ràdio Ciutat de Tarragona 22-03-2024

Entrevista realizada el 22 de marzo de 2024 para hablar sobre el proyecto de Coeficiente Reductor de Jubilación para los trabajadores y trabajadoras de la Industria Química y del Refino.




Artículo para el Diari de Tarragona: ¿El barrio más temido de Tarragona? (9-1-2024)

 


En la fábrica

 




"Aquí sólo contratan a muertos vivientes como nosotros. En la fábrica todo es como en la casa de apuestas. Si pierdes, eres un esclavo, y si ganas, un tirano".

Fragmento de El Emisario de Yoko Tawada

domingo, 10 de diciembre de 2023

¿De dónde?

"Nacida aquí, padres nacidos aquí, siempre aquí y, sin embargo, nunca de aquí. Su cultura se convierte en parodia sobre mi cuerpo"

Natasha Brown en Reunión

sábado, 1 de abril de 2023

El enemigo

 



El enemigo


"Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza. Alguien ha dicho que el patriotismo es el último refugio de los canallas: los que no tienen principios morales se suelen envolver en una bandera, y los bastardos se remiten siempre a la pureza de su raza. La identidad nacional es el último recurso para los desheredados. Ahora bien, el sentimiento de la identidad se funda en el odio, en el odio hacia los que no son idénticos. Hay que cultivar el odio como pasión civil. El enemigo es el amigo de los pueblos. Hace falta alguien a quien odiar para sentirse justificados en la propia miseria.”



Fragmento de El Cementerio de Praga de Umberto Eco

sábado, 21 de enero de 2023

Bebedors




"Necessitava um company o una companya de mam", vaig pensar. Vaig passar revista a tothom que coneixera París, on tot just m'acabava de d'instal·lar. La breu llista de coneixences incloïa o bé persones molt simpàtiques que no bevien xampany, o bé grans bevedors de xampany que no m'inspiraven gaire simpatia.


Amelie Nothomb - Petronille 

 

viernes, 6 de enero de 2023

¡Qué arda todo, menos los libros!


¡Qué arda todo, menos los libros!

Para terminar bien el 2022 decidí leer una de esas obras maestras literarias que te debes reservar para un momento dulce en tu vida. En esta ocasión me preparé para leer Fahrenheit 451, del escritor norteamericano Ray Bradbury. Durante el verano leí su novela Crónicas Marcianas pera adentrarme en su mundo y... que os voy a decir, me encantó. El pequeño libro marciano denotaba una gran capacidad de creación e imaginación.

Fahrenheit 451 es un libro diferente. Se puede enmarcar en una época de utopías y distopías como Un mundo feliz de Huxley o El señor de las moscas de Golding, entre otros. Libros, altaneramente recomendables, que dan voz a las visiones apocalípticas en las que derivó el fin de la II Guerra Mundial y que luego desembocarían en la mentalidad pervertida y pesimista durante la Guerra Fría.

Pero, al lío, como decía, el libro de Bradbury tiene notas únicas que le hacen una obra maestra. La trama se basa, otra vez, en el mito de la Caverna, algo que es recurrente en la literatura o la cinematografía del siglo XX. Lo que hace excepcional a Fahrenheit 451 no es tanto el desarrollo de la trama como el encaje de la misma en una distopía particular: los bomberos ya no apagan fuegos, ahora se dedican a quemar la literatura, la cual sólo hace daño a la humanidad.

Guy Montag, el bombero protagonista, se dedica al principio del libro a quemar cualquier obra literaria que se preste. La sociedad no quiere libros, los rechaza, los odia. Pero qué pasa cuando te das cuenta de que quizás lo que estás quemando puede cambiar tu forma de pensar. Bonita idea, ¿no? El concepto de que quizás aquello que llevas atacando, pelando, batallando toda tu vida sea en realidad tu leitmotiv de vida. Me gustó.

La segunda parte de la obra no me gustó tanto, quizás me quedo con la escena final. Una soberbia composición que el actor Oskar Werner realizó tan bien en la magnífica película homóloga dirigida por el francés François Truffat.

Aun así, como crítica, diré que la obra peca de su propia medicina (algo que también me gusta). Querer demostrar la superioridad de la literatura versus un mundo sin libros también es una forma de querer quemar todo lo que no sea literatura y dar un valor a la literatura de por sé. ¿Eres mejor por leer a Cervantes o Dostoievski?




sábado, 12 de noviembre de 2022

La primera regla del Club

 



En 1999 se estrena en los cines “El Club de la Lucha”, una película dirigida por David Fincher y escrita por Jim Uhls. El filme está basado en el libro homónimo escrito por Chuck Palahniuk.


La historia va sobre un hombre que, harto de la monotonía de la vida y con un vacío existencial, genera una bipolaridad mental sin él darse cuenta. Su alter ego es Tylor Durden, protagonizado (¿cómo no?) por Brad Pitt. Durden es todo lo que el narrador quiere ser: listo, atrevido, guapo y anárquico. Pero, en su proceso kafkiano se cruza Marla Singer, otra chica con severos problemas que también está en busca de sí misma.

Durden, en sus ansias de crear un espacio donde imponer su forma de pensar crea el Club de la Lucha. Un espacio en el cual el nihilismo impera por encima de todo.

Tanto la película como el libro no tuvieron muy buena aceptación por parte de la crítica, pero no tardaron mucho en convertirse en obras de culto. 

En poco tiempo pasaron cosas como que marcas como Dolce & Gabanna, Gucci o Versace comenzaron a imitar el look ‘club de la lucha’, o jóvenes se marcaban las manos con ácido y superglue, o se abrían clubs de la lucha clandestinos por todo el mundo, o estudiantes universitarios pelearon por sus derechos a pegarse durante la noche, o se abrían páginas pornos con el club de la lucha del barro, o que chicos se cambiaran el nombre por Tyler Durden, o se crearán graffitis que pusieran Tyler Durden vive, o hubiera una ola de camisetas en Texas que ponían ‘Salvar a Marla Singer’.

jueves, 25 de agosto de 2022

Ricos y pobres según Bukowski

 



Ricos y pobres según Bukowski


"Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez...Per no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad

¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?"



Fragmento del libro La senda del perdedor de Charles Bukowski

sábado, 13 de agosto de 2022

Venganza en la Casa de los Espíritus

 


Venganza en la Casa de los Espíritus


Hace poco más de un día, acabé la lectura de La Casa de los Espíritus de la escritora chilena Isabel Allende. Las primeras impresiones al acabar la historia han sido de placer y satisfacción. El libro ha ido increscendo en cuanto a interés y, como se sabe, me ha apasionado su parte más política y social.

La historia de La Casa de los Espíritus ronda en torno a tres familias: Los Del Valle, los Trueba y los García. Cada una representa una forma de ver el mundo al principio, pero que al igual que los afluentes de un río, acaban uniéndose y entrelazando sus historias. El realismo mágico de Allende resulta sutil y nada pesado, y es casi un actor secundario. El libro, que transcurre más de 70 años de la historia de Chile, recorre la vida de tres generaciones familiares. 

Si me he animado a escribir esta entrada, más que nada, es para hablar de una de las temáticas que Allende pone encima de la mesa: la venganza. Las catástrofes naturales, políticas y sociales, provoca que los protagonistas deban tomar decisiones apresuradas y poco meditadas, en especial el personaje de Esteban Trueba, que como se dice, es la espina dorsal del libro. Estas decisiones conllevan miedos, rechazos y odios, los cuales se traducirán con el tiempo como venganza. 

Y es que la venganza, como cantaba Yosi del grupo Los Suaves son semillas de destrucción. Por culpa de ellos estamos dispuestos a acometer las mayores atrocidades imaginables e inimaginables. Y así nos va, así va el mundo, de venganza en venganza, de padres a hijos, de abuelas a nietas. Una vorágine tan natural e inalienable a la humanidad.



¿Por qué tu no sabes que los odios son semillas de destrucción?