domingo, 15 de agosto de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
Frecuencia: Bob Dylan
You threw the bums a dime in your prime, didn't you?
People'd call, say, "Beware doll, you're bound to fall"
You thought they were all kiddin' you
You used to laugh about
Everybody that was hangin' out
Now you don't talk so loud
Now you don't seem so proud
About having to be scrounging for your next meal.
How does it feel
How does it feel
To be without a home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?
You've gone to the finest school all right, Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
And nobody has ever taught you how to live on the street
And now you find out you're gonna have to get used to it
You said you'd never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He's not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And ask him do you want to make a deal?
How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?
You never turned around to see the frowns on the jugglers and the clowns
When they all come down and did tricks for you
You never understood that it ain't no good
You shouldn't let other people get your kicks for you
You used to ride on the chrome horse with your diplomat
Who carried on his shoulder a Siamese cat
Ain't it hard when you discover that
He really wasn't where it's at
After he took from you everything he could steal.
How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?
Princess on the steeple and all the pretty people
They're drinkin', thinkin' that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring, you'd better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags and the language that he used
Go to him now, he calls you, you can't refuse
When you got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you got no secrets to conceal.
How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?
lunes, 2 de agosto de 2010
Relatos breves nº12: Trolas, In Memoriam
Era un chico más del barrio, con problemas familiares como en todas las casas. Su historia es un tópico de la sociedad del siglo XXI, ya sabéis: embarazo de adolescente, él no quiere, ella tiene miedo, familia religiosa y niño a la de 3. Pues vaya, así nació el Trolas, viviendo con su madre de 15 años en casa de sus abuelos.
El bebé paulatinamente fue creciendo, y cuando tenía 6 años, su madre lo abandonó a merced de sus abuelos. Ya sabéis: chica inmadura de 21 años conoce a tío duro pelo pincho con buen coche que le promete el cielo, y ella cae rendida a sus huesos. Se ve que el chico trabajaba en la construcción y tenía que mudarse a otra ciudad, y su madre aprovechó la ocasión para dejar el muerto a los suyos. Poco se sabe de ella.
El Trolas tuvo que criarse con sus abuelos, y todos sabemos lo que es eso. Si ya cuesta a un padre entender el mundo en el que viven sus hijos (y eso que ronda una distancia de 30 años de generación a generación), imaginaos un abuelo. Se crió a base de consentimientos, Play Stations, y materialismo.
Como en cualquier colegio, el que más juguetes tiene es el dueño y señor de la clase, así que desde muy pequeño el Trolas fue el centro de atención de todos sus compañeros (entre los cuales me incluyo yo). Su vida se basaba en restregarnos todo lo que poseía, y todo lo que le permitían sus abuelos hacer.
Pasaron los años, y llegó el instituto, para el Trolas fue todo genial. Moto a los 14, piercing a los 15, y novia a los 16. El sueño de cualquier primate adolescente lo tenía él. Y a base de campanas y trapicheos de drogas consiguió ganarse un poco de pasta.
Pero no todo fue un “jardín de las delicias”, a los 12 esnifaba pegamento, a los 13 fumaba cigarros, a los 14 probó los porros, a los 15 probó el cristal, a los 16 era adicto a la cocaína, y de ahí para delante palabras como Heroína, Speed se hicieron hueco en su particular diccionario.
Hasta los 17 le fue bien, tenía pasta para comprar cosas, y si el negocio le iba mal siempre podía robar dinero a sus abuelos, pero todo cambió cuando el viejo la palmó. Su abuela, no se quiso hacer cargo de él, tal vez fuera por aquella ocasión en el que él, ante la necesidad de devolver cierta cantidad grande de pasta, amenazó con un cuchillo a su progenitora para que le diese la pasta.
Se intentó buscar la vida, pero los amiguetes con los que jugaba a futbol, no le quisieron abrir las puertas. Su tercera novia le dejó, y le dijo que ella quería seguir estudiando y sacarse alguna titulación. Él ni siquiera había pasado segundo de ESO. Estaba mal, muy mal. Después de pasar unos días en la calle, cometió un delito (otro de tantos), pero la diferencia es que la policía le atrapó, y le condujo a un centro de menores.
Le quitaron sus posesiones (moto, y el coche que le había dejado el abuelo), y durante un tiempo estuvo controlado.
Cuando cumplió los 18 le dejaron. Volvió a la calle, y consiguió que su abuela lo volviese a aceptar. Intentó resurgir el negocio de las drogas, pero era ya muy tarde, estaba totalmente enganchado. Cada día se metía una o dos rayas, y si podía en días importantes (ya conocéis Nochebuena, Navidad, Epifanía del Señor…) se proporcionaba un chute.
A los 20 su abuela vuelve a echarlo, estaba muy desfigurado, no pesaría más de 60 kilos, y eso que medía casi 180 cm, vestía siempre la misma ropa, y se dedicaba a robar motos y vendérselas a un gitano a 100 euros. Con esa pasta conseguía, si podía inyectarse un poco de droga.
Hace poco cumplió los 22, fue la última vez que lo vi. Me pidió un euro, y yo no se lo dí. Su mano estaba llena de mierda, sangre, tabaco y pus.
Hoy me he enterado de que ayer lo encontraron muerto en un banco del barrio. En el bolsillo de su asqueroso pantalón encontraron una nota:
GRACIAS.
martes, 27 de julio de 2010
1ª Enmienda: Reconocer mi falsedad
lunes, 19 de julio de 2010
La última cima = Atraco
sábado, 10 de julio de 2010
SOS Cataluña
martes, 6 de julio de 2010
Cocorosie

jueves, 24 de junio de 2010
El Alquimista
Cuando escuchas mucho algo que te puede sorprender, normalmente suele causar un efecto contrario, creas en tu propia mente una barrera para desmitificar aquello que en realidad iba a dar un giro en tu vida.
Pues bien, hace poco me paso algo parecido con el libro de Paulo Coelho “El Alquimista”, desde un principio fui reacio a leerlo y a dejarme influir por esa especie de magia que fluye en su interior. Por este motivo fui postergando su lectura meses y meses, con la esperanza de que algún día se me pasara esta sensación negativa hacia el libro.
Hará una semana me compré el libro, más que nada era para tenerlo bajo llave, y algún día leérmelo, pero no pude aguantar ni cinco días, así que empecé a ojearlo. Y pasó de echar un vistazo a deleitarme profundamente en su historia. Es increíble. Sencillo pero a la vez perfecto. Un verdadero manjar para la mente.
Si no lo habéis leído aún, no sé a qué esperáis.
viernes, 28 de mayo de 2010
En un bar cualquiera...
El otro día vi una de esas tantas escenas cuotidianas que apenas damos importancia pero que sin saber muy bien porqué, se te quedan grabadas en la mente.
Bien, os explico, iba a realizar un examen en una ciudad un poco apartada de la mía, así que decidí ir un poco antes por si había tráfico, ya sabéis, más vale prevenir que curar. Total, llegué al sitio como una media hora antes del control, por lo que decidí ir a comerme un bocata en un bar cualquiera. Pues bien, una vez dentro, repasando apuntes, observé como de uno en uno venía un grupo de jubilados y se sentaba en una mesa reservada para ellos, en el fondo de la estancia. Nada del otro mundo, pero me dio por fijarme atentamente en ellos, algo era diferente, algo no parecía normal. No era un simple grupo de jubilados que iban al bar a tomar un café y luego cada uno por su casa, era un grupo de amigos de toda la vida, se les veía en la cara, en sus expresiones, en sus comentarios cariñosos y plenos de nostalgia. Puse oreja a lo que hablaban, y comentaban jugadas suyas de cuando eran jóvenes, de esas historias que solo las puedes comentar con tus más queridos. Pura envidia. Aparte de sus aventuras y desventuras, también hablaban de temas actuales, cosas que le preocupan, maravilloso.
Llegué tarde al examen, pero mereció la pena. Al día siguiente (tenía otro examen), decidí volver a ir pronto, pero esta vez era para verlos, para saborear desde el anonimato su preciosa amistad. En serio, formidable.
Ahora sentado desde mi casa, miro las fotos de mis amigos, ojala dentro de muchos años, cuando las arrugas comiencen a aparecer en nuestros rostros, podamos sentarnos juntos como tantos años hemos hecho y seguir hablando de nuestras cosas, esas de las cuales sólo nosotros nos reímos.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Relatos Breves nº11: Yo, psicópata.
La verdad, no me lo esperaba.
Yo, que siempre he sido un buen chico y nunca me he metido en líos.
Al principio no me lo pude creer, ¿Cómo pudo ocurrir? Muy fácil, te vi, simple y llanamente te ví, y desde entonces supe que tenía que conseguirte. Por eso soy un psicópata, un obseso que sólo basa su vida en tenerte y en lograrte.
Debería estar encarcelado en algún lado, pero ya me ves, aquí, como si fuera un ciudadano más, pero en el fondo tengo una mente maquiavélica que controla todos tus pasos, todos tus movimientos, todos tus pensamientos ¡y ni siquiera te has dado cuenta!
Esta claro que no estoy bien, te persigo a todas horas, y cuando no te persigo, te pienso. La cabeza me va a explotar algún día de estos. Me hablan y pienso en ti, tomo una cerveza y pienso en ti, me acuesto y pienso en ti. 24 horas. Me parece raro que no te hayas dado cuenta.
Sí, soy yo, el que se madruga todas las mañanas para verte salir del portal. Sí, soy yo, el que te sigue con el coche para saber que lugares visitas. Sí, soy yo, el que te espía cuando sales de compras con las amigas. Sí, soy yo, el psicópata de la calle de debajo de tu casa.
Lo he pensado, y esto de estar trastocado mentalmente no es tan malo como la gente pinta, ¡qué va! Ahora ya no pienso ni en política, ni en deportes, ni en nada. Ahora sólo me centro en ti.
Llevo días queriendo decirte algo, algo importante, algo que quizás cambiará el sentido de tu vida, algo magnífico que te puede pasar. A ver si me atrevo. Es raro ¿no? Soy un psicópata, pero a la vez soy un cobarde. Iluso de mí, creía que venía de serie.
Me hace gracia, cuando hablo contigo es como jugar al ajedrez, siempre intentando mover la ficha acertada con el único y principal objetivo de hacer un jaque mate. Tú ni siquiera te das cuenta. No es por echarme flores, pero lo hago bien.
Me importa muy poco que digan los demás. Que hablen.
Y si me dices que sí…
Creo que tengo un tumor en la cabeza con tu nombre grabado. No me lo puedo quitar, y la verdad es que tampoco quiero. ¡Qué crezca! Que se haga fuerte y que perdure.
Hoy te volveré a ver, y seguro que me volverás a sonreír. Eso para un psicópata es como una dosis de morfina para un yonkie. Eso sí, es la dosis para un día, mañana querré más, y pasado aun más.
Me despido. No te enfades conmigo, es una enfermedad mental, no le puedo hacer nada, tal vez debería visitar a un psicólogo, o tal vez debería visitarte a ti.
Besos, tu psicópata favorito.