martes, 3 de junio de 2014
Licurgo
"Si desconocemos cuándo vivió Licurgo, tampoco se sabe cuándo murió ni dónde. La tradición legendaria refiere que el legislador hizo jurar a los espartanos que conservarían la Constitución hasta su vuelta. Se fue y se dejó morir de hambre. Así, los espartanos mantuvieron su Constitución."
Pilar Fernández Uriel. Historia Antigua Universal II.
sábado, 31 de mayo de 2014
¿Qué pasó con el PSOE?
El otro día un amigo me preguntó cómo Felipe González, que en los setenta cantaba la Internacional con el puño izquierdo levantado podía haber dicho que él era parte de la casta. La respuesta me la dio el Catedrático de Historia Contemporánea de la UNED Abdón Mateos López.
¿Qué pasó con el PSOE?
El PSOE quedó muy supeditado al gobierno, a través del control de Alfonso Guerra, quien a partir de 1979 se había cuidado de evitar cualquier discrepancia interna. Era un partido con pocos afiliados en proporción a su amplio número de votantes, con pocos veteranos y muchos recién llegados, que se incorporó masivamente a los puestos de responsabilidad de la administración, de tal manera que dos tercios de los delegados al congreso de 1990 tenían un cargo público. Esas circunstancias favorecieron la proliferación de casos de corrupción, que a menudo se beneficiaron de un mal entendido sentimiento de lealtad al partido, que impedía denunciar a los corruptos. La tendencia de los gobiernos socialistas a reducir los controles establecidos en la administración y a primar la contratación de compañeros de partido resultó también perjudicial en ese aspecto.
domingo, 4 de mayo de 2014
El entierro sindical
El entierro
sindical
El pasado 1 de Mayo de 2014 fue un día difícil de olvidar.
Como tantos otros días del trabajador
bajé a la calle a conmemorar la vaga sucedida en Chicago el año 1886. Para mi
sorpresa no se había convocado una marcha, sino dos. La primera era a las 12h,
poco numerosa y con un lema claramente anticapitalista. La segunda, liderada
por CCOO y UGT, se convocó a las 18h, y la presencia popular era todavía menor.
Estaba estupefacto, la asistencia fue ridícula a ambas
movilizaciones (he visto flashmobs
con más presencia). Y, escuchando lo que decían unos y otros, se justificaban
por la falta de la unidad obrera. Pero ¿realmente existe unidad obrera?
Durante mucho tiempo he pensado que los grandes culpables
del estado sindical y laboral actual ha sido por CCOO, UGT, la patronal, Rajoy,
Zapatero, y un sin largo nombre de personas y entidades que acampan el mundo
social actual. Pero andaba equivocado, el principal culpable de la situación
actual somos nosotros, los ciudadanos, que hemos permitido todo lo que ha
pasado en los últimos años. La desidia y la comodidad de no hacer nada nos ha
transformado en seres rutinarios y conformistas, donde sólo queremos elegir
entre la puerta A o B, CCOO o UGT, PP o PSOE, Barça o Madrid,… Y el resultado
es un sistema político podrido, un modelo sindical que hace agua, y un
sentimiento social de fracaso. Todo culpa nuestra.
Pero hablando en concreto de los dos grandes sindicatos
españoles, nos hemos lucido. Hemos permitido que se vicien hasta límites
insospechables sin que ocurra nada. Ahora parece normal escuchar casos de
corrupción por parte de las centrales en casos de evasión fiscal, estafa en las
formaciones o EREs irregulares. Y lo peor de todo, parece que el cáncer va a
ser imposible de extirparlo, son dos enfermos crónicos. Por más que intenten
justificarse, el hecho de que haya más de un 25% de parados, una precariedad
laboral juvenil sin precedentes, y una merma continúa de los derechos
laborales, son síntomas claves de su declive. Ninguna dimisión importante. No han estado a la altura, no lo
están, y como sigan así no les augura un gran futuro.
Pero como he dicho la culpa de esta situación, no es de
Cándido Méndez o de Ignacio Fernández Tocho, ellos al fin y al cabo, sólo son
dos piezas más del tablero. Nuestros representantes políticos y sindicales no
son más que nuestro reflejo, y aunque cueste admitirlo la sociedad en su
conjunto los ha elegido, y si no lo aceptamos es que tenemos un serio problema
de visión. Pero como decía la abuela de un amigo mío: “si te engañan una vez es
culpa suya, si te engañan dos, es tuya”, por lo tanto si se quiere cambiar las
piezas del tablero se tiene que comenzar a trabajar en volver al sindicalismo
puro, al de raíz.
¿Cuál es el objetivo principal de un sindicato? La defensa
de los derechos laborales del trabajador. Al igual que una Asociación de
Vecinos fomenta la cohesión vecinal y organiza a los ciudadanos del barrio para
poder luchar unidos, el sindicato debe hacer principalmente lo mismo. Es
precisamente en este punto donde muchos sindicatos vinculados a una determinada
ideología, sea anarquismo (CNT y CGT), nacionalismo (BNG, ELA), o cualquier
otra (USO), pierden la concepción fundamental de lo que debe representar el
sindicato en la sociedad. Los trabajadores están hartos de palabras, quieren
hechos, acciones que demuestren que la unidad laboral puede conseguir grandes
logros (tumbar despidos en masa, creación de empleo, subida salarial,
reconciliación laboral).
La unidad sindical nace desde abajo, y debe tener objetivos
claros que pertenezcan al mundo laboral, si perdemos como sociedad ese concepto
será prácticamente imposible unir a los trabajadores en unas mismas siglas.
jueves, 1 de mayo de 2014
Fort Apache, la otra tertúlia
Hará ya casi un año que navegando por la web observé un enlace a un vídeo de youtube llamado Fort Apache. En el podía ver a Pablo Iglesias, el líder del nuevo partido Podemos, y a otros. El vídeo no era otra cosa que una tertulia política que duraba una hora aproximadamente y donde se debatía algún tema de interés Geopolítico. Lo interesante, aparte de los temas, era la forma de abordarlos. La seriedad, la rigurosidad y el nivel académico es impresionante, y muchas veces sólo hay que aplaudir a esa forma de hacer periodismo, ya que, a diferencia de algunas tertulias mañaneras clásicas que podemos ver en la Televisión, Fort Apache no trata de convencer a nadie, ni de hacer discursos populistas, más bien, cada uno dice lo que piensa y se funda en sus razones. Tertulianos como Juan Carlos Monedero, Manolo Monereo, Lola Albiac o Heriberto Cairo, entre otros, crean ese ambiente intelectual que tanto se hecha en falta en la Televisión convencional
Bien es cierto que el programa tiene también sus pormenores, entre ellos que a veces se desequilibra mucho el debate hacia la izquierda revolucionaria propia de cada uno, o que muchas veces se divaga en temas que poco tienen que ver con el inicial del coloquio. Igualmente, todo se compensa por un formato fluido y por la muy buena moderación de Iglesias, que sabe dirigirlo de una forma amena.
Os dejo el enlace a su web. Los programas se emiten cada semana, y se pueden ver a través de su canal en youtube.
http://www.fortapache.es/
miércoles, 19 de febrero de 2014
Historia del Cine: La Diligencia (1939); John Ford
La Diligencia
1939
John Ford
Seguramente en cualquier lista de los 10 mejores westerns de
la historia, o de los 10 más representativos, contendrán la película La Diligencia de John Ford, del año
1939.
El director utilizó para este filme a su actor preferido por
antonomasia, John Wayne, que hizo un
papel brillante, siempre acertado. También en la película encontramos a otras
celebridades como Claire Trevor o Thomas Mitchell.
Si por algo es famosa esta película es porque marca un antes y un después. El cine de
western ya existía desde principios de siglo XX, pero no fue hasta mediados del
mismo cuando comenzó a sobreexplotarse, y una de las películas que crearon ese
auge fue La Diligencia.
La trama no es nada
del otro mundo, y la visión, como casi siempre en el cine norteamericano,
se centra en una parte del conflicto, en este caso en el enfoque de los colonos
que comenzaron a habitar el oeste norteamericano habitado por nativos indígenas.
Lo llamativo es la evolución de la trama, muy parecida a las road movies modernas, y las escenas de
acción, que sin duda cautivaron a los espectadores de la época.
domingo, 19 de enero de 2014
Invasión
"Llevar la paz a las tribus en lucha, administrar justicia donde todo era violencia, quitar las cadenas a los esclavos, extraer la riqueza del suelo, sembrar las primeras semillas del comercio y del saber, acrecentar las aptitudes para el deleite de pueblos enteros y reducir las posibilidades de dolor. ¿Qué idea más hermosa o qué recompensa más valiosa puede inspirar el espíritu humano? La acción es honrada; el ejercicio, estimulante; y los resultados suelen ser sumamente provechosos".
Winston Churchill en 1899, hablando de la colonización inglesa.
Como se puede apreciar, una justificación para la invasión política y militar de otros territorios foráneos a Europa.
domingo, 5 de enero de 2014
Argo, algo más que un thriller
Argo, algo más que un thriller
Hace poco vi la película triunfadora de los Oscars del año pasado, Argo. Un thriller dirigido y protagonizado por Ben Affleck, célebre como actor por sus actuaciones en Armagedon, Shakespeare in Love o Pearl Harbor. Y desde 2007 ha realizado varias películas como director con buena acogida, como Adios, pequeña adios y The Town.
Argo es una buena película como tal, y me explico, en el lenguaje cinematográfico, en el cual me confieso que todavía soy un novato, veo en el filme una gran puesta en escena. Los escenarios donde se desarrolla la trama están muy bien logrados, de ello es que haya ganado el Oscar al mejor montaje. Los personajes transmiten esa tensión tan necesarias en un buen thriller, manifestando una sensación de constante adrenalina, de no saberlo que va a suceder. Por su parte el guión está elaborado, y salvo algunas escenas donde se peca de tedio innecesario, en general es un buen trabajo.
Ben Affleck como actor peca un poco de ego, algo parecido a Mel Gibson en sus películas, pero la diferencia, a mi juicio, es que el segundo supera en la profesión con creces al primero. Affleck es bastante monótono y su intento de hacer un héroe nacional se desencaja con su perfil. Aunque, en definitiva, su papel no es desastroso, simplemente normalito.
Ahora bien, y dicho todo esto, tengo que confesar que la película no me ha gustado nada, me recuerda mucho a El Nacimiento de una Nación de D.W. Griffith, una película que hace apología al movimiento del Ku Klux Klan.
A mi entender las películas tienen que ser algo más que un entramado cinematográfico dedicado al entretenimiento puro y llano. El cine, si quiere ser considerado arte, debe tener una vocación artística, y en Argo no la veo. Su maniqueísmo es apabullante, me recuerda a aquellas películas de Jean ClaudeVan-Damme, donde los enemigos siempre son muy tontos y muy malos. En el caso de la película de Affleck se presenta al pueblo iraní como unos radicales, que tienen un odio profundo a los americanos injustificado, y son gilipollas.
-Y ¿qué hay de la casa blanca?
-Carter está cagado de miedo, los canadienses ya no pueden más. Dicen que ya se han arriesgado demasiado y su ministro de asuntos exteriores ya ha abordado a Evans en Bruselas, y le ha dicho que quiera a los séis fuera.
-¿Quién más lo sabe?
-Sólo las familias. Pero un gilipollas de nuestra embajada tenía un archivo con fotos de todos los que trabajaban allí.
-Dios santo.
-Lo triturarían antes de que entraran. Pero los cabrones estarán usando a niños explotados para volver a unir los pedazos, y en cuanto recompongan ese archivo sabrán que seis norteamericanos han escapado y qué aspecto tienen. No cabrá un alma en la plaza donde los decapitarán.
No quiero entrar en debate de la valentía de los personajes reales, o del sufrimiento de los rehenes, que sin duda no está justificado, pero no querer dar detalles del entramado geopolítico que se estaba viviendo en ese momento hace que parezca que los iranís son una panda de hijos de puta como mínimo. Por otra parte ya dice mucho la introducción de la película, que creo que es la forma que tienen muchos occidentales de ver a estos países, es decir, descripción gráfica y simple, donde te explican por que actúan así.
Y si nos fijamos al detalle, vemos escenas como el perro agresivo en el alambre, la sirvienta huyendo del país, los niños llorando en el aeropuerto, que nos transmite la sensación de injusticia, de que allí hay que hacer algo para cambiar esa situación. Y todo esto, y que la academia por excelencia de Cine nombre a Argo como Mejor película, no es casualidad. Los gobiernos norteamericanos quieren justificar a toda costa su presencia en los países de Oriente Medio, como gendarmes de la justicias, y este tipo de películas van muy bien, sobre todo en un momento como el actual en el que Irán está bajo el gran ojo occidental. La apología al intervencionismo militar es constante, y toda acción parece estar justificada.
-Genial ¿Refugiamos a cualquier capullo porque tengan cáncer? (Se refieren al Sha)
-No, sólo a los capullos que estén de nuestro lado, para que el resto de capullos en sus tronos de capullos sepan que cuando los echen no les quitarán el puto bazo un veterinario de camellos del Sinaí.
Por todo ello Argo es cuadro muy bien pintado, muy bien trabajado, que denota talento. Pero el tema del mismo está vacío, esta hueco, ya que lo que transmite es tendencioso y maniqueo, y por lo tanto no me gusta.
Hace poco vi la película triunfadora de los Oscars del año pasado, Argo. Un thriller dirigido y protagonizado por Ben Affleck, célebre como actor por sus actuaciones en Armagedon, Shakespeare in Love o Pearl Harbor. Y desde 2007 ha realizado varias películas como director con buena acogida, como Adios, pequeña adios y The Town.
Argo es una buena película como tal, y me explico, en el lenguaje cinematográfico, en el cual me confieso que todavía soy un novato, veo en el filme una gran puesta en escena. Los escenarios donde se desarrolla la trama están muy bien logrados, de ello es que haya ganado el Oscar al mejor montaje. Los personajes transmiten esa tensión tan necesarias en un buen thriller, manifestando una sensación de constante adrenalina, de no saberlo que va a suceder. Por su parte el guión está elaborado, y salvo algunas escenas donde se peca de tedio innecesario, en general es un buen trabajo.
Ben Affleck como actor peca un poco de ego, algo parecido a Mel Gibson en sus películas, pero la diferencia, a mi juicio, es que el segundo supera en la profesión con creces al primero. Affleck es bastante monótono y su intento de hacer un héroe nacional se desencaja con su perfil. Aunque, en definitiva, su papel no es desastroso, simplemente normalito.
Ahora bien, y dicho todo esto, tengo que confesar que la película no me ha gustado nada, me recuerda mucho a El Nacimiento de una Nación de D.W. Griffith, una película que hace apología al movimiento del Ku Klux Klan.
A mi entender las películas tienen que ser algo más que un entramado cinematográfico dedicado al entretenimiento puro y llano. El cine, si quiere ser considerado arte, debe tener una vocación artística, y en Argo no la veo. Su maniqueísmo es apabullante, me recuerda a aquellas películas de Jean ClaudeVan-Damme, donde los enemigos siempre son muy tontos y muy malos. En el caso de la película de Affleck se presenta al pueblo iraní como unos radicales, que tienen un odio profundo a los americanos injustificado, y son gilipollas.
-Y ¿qué hay de la casa blanca?
-Carter está cagado de miedo, los canadienses ya no pueden más. Dicen que ya se han arriesgado demasiado y su ministro de asuntos exteriores ya ha abordado a Evans en Bruselas, y le ha dicho que quiera a los séis fuera.
-¿Quién más lo sabe?
-Sólo las familias. Pero un gilipollas de nuestra embajada tenía un archivo con fotos de todos los que trabajaban allí.
-Dios santo.
-Lo triturarían antes de que entraran. Pero los cabrones estarán usando a niños explotados para volver a unir los pedazos, y en cuanto recompongan ese archivo sabrán que seis norteamericanos han escapado y qué aspecto tienen. No cabrá un alma en la plaza donde los decapitarán.
No quiero entrar en debate de la valentía de los personajes reales, o del sufrimiento de los rehenes, que sin duda no está justificado, pero no querer dar detalles del entramado geopolítico que se estaba viviendo en ese momento hace que parezca que los iranís son una panda de hijos de puta como mínimo. Por otra parte ya dice mucho la introducción de la película, que creo que es la forma que tienen muchos occidentales de ver a estos países, es decir, descripción gráfica y simple, donde te explican por que actúan así.
Y si nos fijamos al detalle, vemos escenas como el perro agresivo en el alambre, la sirvienta huyendo del país, los niños llorando en el aeropuerto, que nos transmite la sensación de injusticia, de que allí hay que hacer algo para cambiar esa situación. Y todo esto, y que la academia por excelencia de Cine nombre a Argo como Mejor película, no es casualidad. Los gobiernos norteamericanos quieren justificar a toda costa su presencia en los países de Oriente Medio, como gendarmes de la justicias, y este tipo de películas van muy bien, sobre todo en un momento como el actual en el que Irán está bajo el gran ojo occidental. La apología al intervencionismo militar es constante, y toda acción parece estar justificada.
-Genial ¿Refugiamos a cualquier capullo porque tengan cáncer? (Se refieren al Sha)
-No, sólo a los capullos que estén de nuestro lado, para que el resto de capullos en sus tronos de capullos sepan que cuando los echen no les quitarán el puto bazo un veterinario de camellos del Sinaí.
Por todo ello Argo es cuadro muy bien pintado, muy bien trabajado, que denota talento. Pero el tema del mismo está vacío, esta hueco, ya que lo que transmite es tendencioso y maniqueo, y por lo tanto no me gusta.
sábado, 4 de enero de 2014
Tragedias de hoy, la misma historia
Tragedias de hoy, la misma historia de siempre
Uno de los cuadros que más me ha
impactado ha sido La Balsa de la Medusa del
pintor francés Theodore Gericault. El lienzo nos ilustra una de las mayores
tragedias de su época contemporánea: el naufragio de la fragata Medusa. Sin
querer expandirme mucho, ya que se puede encontrar abundante información por la
red, comentaré que la Medusa era un barco francés que naufragó por las costas
de la actual Mauritania el 5 de Julio de 1816. El navío tenía varios botes
salvavidas, pero insuficientes para todos las personas que estaban a bordo del
barco, con lo cual construyeron como pudieron una balsa para que cupieran aquellos
que no estaban en los botes salvavidas, como siempre la clase más humilde. Los
botes salvavidas intentaron arrastrar a la balsa, pero viendo que les era un
lastre, soltaron amarras y la dejaron a la deriva. La balsa navegó a la deriva
durante 13 días, hasta que al final una nave que pasaba de paso las rescató,
más por casualidad que por el esfuerzo de los otros tripulantes de la Medusa,
que no hicieron nada por ellos. De los 147 tripulantes sobrevivieron sólo 15,
en unas condiciones infrahumanas.
Casi doscientos años después del
naufragio de la Medusa, no hará ni un par de meses, nos encontramos un suceso
parecido. Una barcaza, con unos 500 inmigrantes procedentes en su mayoría de
Somalia y Eritrea, se hunde en el mar devorada por las llamas a apenas media
milla de distancia de la isla italiana de Lampedusa . La barca que tenía
unas condiciones lamentables sufrió un incendio involuntario. Al llegar cerca
de la cosa italiana, los pasajeros decidieron hacer un fuego para poder ser
vistos, con la mala suerte de que llegó a contactar con la gasolina de la
barca, lo que provocó un incendio y el hundimiento del navío. Más de 350
personas perdieron la vida, y los pocos que lograron sobrevivir, no tienen ni
la suerte de poder quedarse en Europa, ya que deberán de volver a sus países
natales.
Aunque si bien es cierto que los
dos casos tienen matices muy diferentes, sí que demuestran una premisa
constante a lo largo de nuestra historia, los débiles siempre pagan el pato. Ya
sea debido a las malas políticas estatales, ya sea por la diferencia de clase, ya
sea por el sistema económico, siempre son objeto de sufrir las calamidades de
una manera mayor que la clase pudiente. Muchos podrán decir que es lógico, que
al ser más pobres son más precarias sus vidas, y tienen razón. Lo jodido
supongo que es admitirlo y sentirse impotente, ya que mañana mismo habrán otros
tantos casos a nivel mundial que demostrarán que las vidas de los de abajo no
importa nada, como diría Eduardo Galeano somos los nadie, lo hijos de nada, los dueños de nada.
sábado, 28 de diciembre de 2013
África, introducción
Antes de la llegada de las potencias coloniales la mayoría de la población africana era nómada, la agricultura que desarrollaba estos pueblos era la denominada agricultura itinerante. Los movimientos migratorios de África son, y han sido históricamente, muy importantes, tanto las emigraciones como las inmigraciones. La llegada de la colonización europea dividió al continente de forma artificial, según los intereses comerciales de las metrópolis sin tener en cuenta la realidad étnica preexistente ni sus modos de vida itinerantes, con la descolonización lo artificial de sus fronteras dio origen a numerosos conflictos que se han prolongado en la actualidad y que según Conflict Barometer (http://www.hiik.de/en/konfliktbarometer/) hace del continente africano uno de los más conflictivos.
GEOPOLÍTICA Claves para entender un mundo cambiante Julio López-Davadillo Larrea
__________________________
Fotografía sacada de http://www.exteriores.gob.es
sábado, 2 de noviembre de 2013
Relatos breves nº21: Tobías
Tobías
Era una mañana fría y gris, como solía ser costumbre en esas latitudes por esas fechas. Cómo siempre la monotonía afectaba a la urbe y nada parecía ser diferente al día de ayer.
Tobías salió de casa, llevaba su mochila de las Tortugas ninjas, su camiseta del Barça y una pelota roída y roñosa de cuero. Se encaminó hacia el cole, no tenía más de 8 años pero ya iba solo. Es raro ver algún padre acompañar a su hijo, en el barrio reina la tranquilidad y la hilera interminable de casitas adosadas simétricas no daba ninguna sensación de miedo o peligro. Nada que ver con esos asquerosos barrios del extrarradio de la ciudad por donde anda la gente fea.
Llegó el primero a clase, guardó la pelota en su cajoncito y se puso su bata reglamentaria, impoluta. Sus amiguetes fueron llegando. Media parte, hora del recreo.
Tobías sacó la pelota del armario y se dirigió hacia las canchas de fútbol. El partido comenzó como de costumbre, la clase de 3 A contra la de 3 B, los grandes rivales. El pequeño Tobías pertenecía a la clase A, orgulloso de ello y sabedor que a la clase B enviaban a los peores estudiantes. Como superiores que eran, los partidos solían acabar con abrumadoras victorias del A, y él siempre era el máximo goleador. Pero ese día iba a pasar algo muy diferente. Miguel, su archienemigo y líder del B había traído una nueva pelota, cosa que molestó mucho a Tobías, ya que siempre había sido él el encargado de traerla. Estratega, como siempre le decía su padre, le retó a Miguel diciéndole que el ganador del partido se llevaría la pelota del otro, aquel, conocedor de que ese día había llega un nuevo niño que jugaba muy bien a fútbol, aceptó el reto.
El inicio del partido fue atípico, el B marcó muy pronto y el joven fichaje demostró ser un fuera de serie. El equipo A quedó atónito y frustrado ante aquel figura. Tobías advirtió a Miguel que había hecho trampa, pero sólo recibió una mofa. Los minutos pasaban y la hora del patio iba acabando. El A intentó remontar, pero fue en balde, el niño nuevo era un palmo más alto, diez quilos más pesado, y cinco veces mejor que cualquier otro. Al fin del patio el marcador reflejó algo que no se había visto desde hacía un año, el B ganó el partido y de goleada.
Los niños fueron enfilando hacia clase, los del A con la cabeza agachada, los del B triunfantes aclamando a su nuevo héroe, pero dos niños se quedaron en el patio.
Miguel cogió su recompensa de las redes de la portería, pero Tobías no estaba en disposición de perder la pelota. Habían hecho trampas, no se valía jugar con el niño nuevo, debería estar en el A. Paulatinamente el nivel de ira por parte de los dos fue en aumento, de las palabrotas llegaron a los chillidos, de los chillidos a empujones, y de los empujones a puñetazos. Cada vez había más rabia en los golpes y pronto sangraban los dos por la nariz, en un determinado momento Miguel resbaló, haciéndose daño en el tobillo y cayendo al suelo. La oportunidad no fue desaprovechada por Tobías que se abalanzó sobre el y empezó a propinarle una serie de contundentes golpes en la cara. Le preguntó a Miguel si había hecho trampas, este entre sollozos le dijo que no. Tobías continuó golpeándole, y volvió a preguntarle, pero Miguel no tenía ninguna intención de satisfacerle y volvió a responderle con una negación a su pregunta. Tobías miró a su alrededor y cogió una piedra del tamaño de su mano. Miguel asustado le rogó a Tobías que no lo hiciera, pero era demasiado tarde, el niño comenzó a asestarle duramente en el cráneo con la roca. Miguel luchó con toda su energía pero poco pudo hacer, al cuarto golpe perdió la conciencia. Tobías no paró hasta segundos después cuando vio que el pequeño reguero de sangre que salía de la frente de Miguel se había convertido en un río caudaloso.
El maestro llegó pero ya era tarde, Miguel yacía muerto en el suelo del patio a cinco metros de la portería. Poco a poco fueron llegando los otros profesores que no pudieron evitar las lágrimas y alguna que otra vomitada.
Tobías se quedó sentado en un banco que su maestro le mostró. Aburrido por el constante ir y venir de personas decidió hacer muecas a sus compañeros que miraban asombrados los acontecimientos desde las ventanas de sus aulas.
Al cabo de una hora llegaron los padres de Tobías. Estupefactos al ver que Tobías no era consciente de lo que había hecho le preguntaron por qué hizo eso. Tobías sin apartar la mirada de una hormiga que pasaba por el suelo les contesto:
-Me ha quitado mi balón.
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