"Muchos hombres se interesan por la política y la guerra, pero yo apreciaba poco esas fuentes de diversión, me sentía tan politizado como una toalla de baño, y sin duda era una lástima.Es cierto que, en mi juventud, las elecciones eran muy poco interesantes; la mediocridad de la oferta política era incluso sorprendente. Un candidato de centroizquierda era elegido, por uno o dos mandatos según su carisma individual, y oscuras razones le impedían llevar a cabo un tercero; luego la población se hartaba de ese candidato y más generalmente del centroizquierda, se observaba un fenómeno de alternancia democrática y los votantes llevaban al poder a un candidato de centroderecha, a ése también por uno o dos mandatos, en función de su propia naturaleza. Curiosamente, los países occidentales estaban estremadamente orgullosos de ese sistema electoral que, sin embargo, no era mucho más que el reparto de poder entre dos bandas rivales, y llegaban incluso a declarar guerras para imponerlo a países que no compartían su entusiasmo."
Fragmento de Sumisión de Michel Houellebecq
